martes, 26 de mayo de 2009

ALGO ESPECIAL


ALGO ESPECIAL
POR SUSANA DEL CALVO

Aparecían los primeros síntomas que la hicieron sentir temerosa, sería verdad? Hacía tanto tiempo que esperaban el fruto de aquel amor que los unió en la obra y la vida que no quería hacerse falsas ilusiones. Ella de Camagüey, él de Santiago de Cuba, juntos cumplieron su misión como médicos en Guatemala y después continuarían en Venezuela.

Los conocimos en Guatemala en condiciones muy difíciles pero siempre con la sonrisa en los labios, luego nos encontraríamos en los Cerros de Caracas donde en más de una ocasión no sólo vieron nacer a una criatura con el mismo amor como si saliera de su vientre, sino que han salvado vidas y recibido el agradecimiento de los que por primera vez son tratados como seres humanos.
Nos sentamos a conversar en momentos en que ella prepara su regreso a la Patria entre pañales y biberones. Sus recuerdos se mezclan entre aquel junio del 2001 en la tierra de la Eterna Primavera donde por espacio de dos años compartió las montañas y los peligros de los caminos cuajados de ganchos, curvas tan cerradas, que nos hacen cambiar de color ante el abismo pero que nos aprisionan en la magia de su naturaleza. Allí por primera vez recibieron una atención médica especializada personas que como ustedes y nosotros tienen derecho a un futuro mejor.
Apenas mes y medio después de finalizada la misión en Guatemala los llamaron para Venezuela, en un principio se pensaba que sólo se iban a ubicar médicos en los cerros de Sucre y el Libertador, era la idea inicial con especialistas que ya tenían experiencia en otro país. Hablamos de agosto del 2003. Naida estaría casi por seis años en los cerros del municipio Sucre, la parroquia Petare Norte, donde brotó más de una lágrima al despedir a su dulce doctora.
Las misiones fueron diferentes ya que mientras en Guatemala se dedicaban a la asistencia médica, fundamentalmente, en Venezuela se agrega la docencia al convertirse los médicos cubanos en los profesores de Medicina Integral Comunitaria. La patria de Bolívar forma sus profesionales para que nunca más su población se sienta sin atención y se enfatiza en el trabajo para la superación de los líderes de la comunidad y los promotores de salud como un compromiso de todos. Venezuela es otro contexto pero el trabajo asistencial sigue siendo prioritario, nunca habían tenido una misión médica cubana antes del desastre de Vargas en el 2000, que fue una de las bases para que naciera Barrio Adentro en el 2003.
Mientras el mundo celebra el Día Internacional de la Infancia, en situación que deja mucho que desear al podernos preguntar qué derechos del niño se defienden, si más de 600 millones de infantes viven en la pobreza y de ellos 130 millones no reciben educación, sin contar que muy pocos países superan 30 por ciento de atención en los primeros años de vida. Cuba es uno de los privilegiados porque la cobertura está alrededor del cien por ciento y eso lo sabe la doctora Naida Prendes Caballero que valora en toda su dimensión lo mejor para el pequeño que viene en camino.
Se despide de Venezuela con la defensa de su maestría, dedicada a una intervención educativa comunitaria en adolescentes sobre infecciones de transmisión sexual y aspectos de sexualidad, de mucha importancia en Venezuela por razones relacionadas con tabúes de padres o tutores, y motivadas en ciertos comportamientos que están muy ligados a la vida cotidiana de las personas y las comunidades. Es la defensa de los hombres y mujeres del futuro, ese fue uno de los motivos principales para desarrollarla. Cada una de las etapas de la Maestría ha sido una universidad para ella, que le ha permitido adquirir nuevos conocimientos y afianzar otros que le servirán para su hijo, en un futuro que ya puede acariciar.
Al preguntarle sobre el momento más importante en su vida nos afirma con tímida sonrisa, pletórica de felicidad, que fue cuando conoció que estaba embarazada, es algo que no puede describir por su inconmensurable belleza y sabe que el bebé es bendecido con el amor de sus padres, en tanto niño muy deseado, uno de los pilares en la vida de todo ser humano.
Una nueva experiencia muy hermosa, que se mezcla con el exitoso cumplimiento de la misión, un momento muy importante para ella y su esposo Mario Feraud, un hombre muy dulce amante de los niños.
Para ellos este primero de junio tiene una connotación especial.
































ALGO ESPECIAL
POR SUSANA DEL CALVO

Aparecían los primeros síntomas que la hicieron sentir temerosa, sería verdad? Hacía tanto tiempo que esperaban el fruto de aquel amor que los unió en la obra y la vida que no quería hacerse falsas ilusiones. Ella de Camagüey, él de Santiago de Cuba, juntos cumplieron su misión como médicos en Guatemala y después continuarían en Venezuela.
Los conocimos en Guatemala en condiciones muy difíciles pero siempre con la sonrisa en los labios, luego nos encontraríamos en los Cerros de Caracas donde en más de una ocasión no sólo vieron nacer a una criatura con el mismo amor como si saliera de su vientre, sino que han salvado vidas y recibido el agradecimiento de los que por primera vez son tratados como seres humanos.
Nos sentamos a conversar en momentos en que ella prepara su regreso a la Patria entre pañales y biberones. Sus recuerdos se mezclan entre aquel junio del 2001 en la tierra de la Eterna Primavera donde por espacio de dos años compartió las montañas y los peligros de los caminos cuajados de ganchos, curvas tan cerradas, que nos hacen cambiar de color ante el abismo pero que nos aprisionan en la magia de su naturaleza. Allí por primera vez recibieron una atención médica especializada personas que como ustedes y nosotros tienen derecho a un futuro mejor.
Apenas mes y medio después de finalizada la misión en Guatemala los llamaron para Venezuela, en un principio se pensaba que sólo se iban a ubicar médicos en los cerros de Sucre y el Libertador, era la idea inicial con especialistas que ya tenían experiencia en otro país. Hablamos de agosto del 2003. Naida estaría casi por seis años en los cerros del municipio Sucre, la parroquia Petare Norte, donde brotó más de una lágrima al despedir a su dulce doctora.
Las misiones fueron diferentes ya que mientras en Guatemala se dedicaban a la asistencia médica, fundamentalmente, en Venezuela se agrega la docencia al convertirse los médicos cubanos en los profesores de Medicina Integral Comunitaria. La patria de Bolívar forma sus profesionales para que nunca más su población se sienta sin atención y se enfatiza en el trabajo para la superación de los líderes de la comunidad y los promotores de salud como un compromiso de todos. Venezuela es otro contexto pero el trabajo asistencial sigue siendo prioritario, nunca habían tenido una misión médica cubana antes del desastre de Vargas en el 2000, que fue una de las bases para que naciera Barrio Adentro en el 2003.
Mientras el mundo celebra el Día Internacional de la Infancia, en situación que deja mucho que desear al podernos preguntar qué derechos del niño se defienden, si más de 600 millones de infantes viven en la pobreza y de ellos 130 millones no reciben educación, sin contar que muy pocos países superan 30 por ciento de atención en los primeros años de vida. Cuba es uno de los privilegiados porque la cobertura está alrededor del cien por ciento y eso lo sabe la doctora Naida Prendes Caballero que valora en toda su dimensión lo mejor para el pequeño que viene en camino.

Se despide de Venezuela con la defensa de su maestría, dedicada a una intervención educativa comunitaria en adolescentes sobre infecciones de transmisión sexual y aspectos de sexualidad, de mucha importancia en Venezuela por razones relacionadas con tabúes de padres o tutores, y motivadas en ciertos comportamientos que están muy ligados a la vida cotidiana de las personas y las comunidades. Es la defensa de los hombres y mujeres del futuro, ese fue uno de los motivos principales para desarrollarla. Cada una de las etapas de la Maestría ha sido una universidad para ella, que le ha permitido adquirir nuevos conocimientos y afianzar otros que le servirán para su hijo, en un futuro que ya puede acariciar.
Al preguntarle sobre el momento más importante en su vida nos afirma con tímida sonrisa, pletórica de felicidad, que fue cuando conoció que estaba embarazada, es algo que no puede describir por su inconmensurable belleza y sabe que el bebé es bendecido con el amor de sus padres, en tanto niño muy deseado, uno de los pilares en la vida de todo ser humano.
Una nueva experiencia muy hermosa, que se mezcla con el exitoso cumplimiento de la misión, un momento muy importante para ella y su esposo Mario Feraud, un hombre muy dulce amante de los niños.
Para ellos este primero de junio tiene una connotación especial.

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