lunes, 6 de julio de 2009

GRANITOS QUE FORMAN MONTAÑAS

GRANITOS

QUE

FORMAN

MONTAÑAS

Por Susana del Calvo

Con una sonrisa de niño grande nos recibía siempre en la Coordinación Nacional de Barrio Adentro en Caracas el Dr. Isidro Barrero Díaz quien luego de prestar servicios en Venezuela por alrededor de seis años regresó a su natal Fomento, en la central provincia de Sancti Spiritus donde la Dra. María de las Nieves Alvarez, la amante esposa y compañera desde sus años de estudiante, quien lo acompañó en la misión hasta que regresó a la Patria para finalizar su embarazo, lo esperaba para recibir juntos el nuevo vástago deseado por toda la familia. Añoraba al pueblo pequeño, sus calles, el parque, donde se reune con los amigos, donde robo el primer beso a la novia porque es la vida misma.
Durante sus estudios de medicina fue estudiante de excepcional rendimiento y su servicio social lo realizó en la oriental provincia de Guantánamo, que se ha convertido, sin lugar a dudas, en una gran escuela para la formación integral del profesional del futuro, de ahí marcharía a la vecina Haití donde finalizó la especialidad en Medicina General Integral.Para él fue impactante, vio el capitalismo por primera vez en toda su crudeza, para nadie puede ser fácil ver a las personas morir por falta de recurso a las puertas de un hospital que no lo atiende sin un respaldo económico. Es duro e inhumano, fue una experiencia nueva y enriquecedora.
Luego lo esperaban los Cerros de Caracas, una población totalmente diferente pero carente de atención en todo sentido, sólo la Revolución Bolivariana tiene en cuenta que allí también hay seres humanos que sienten y padecen. Corroboró una vez más que sólo la Medicina General Integral, que impulsó nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro, se ha consolidado como la forma de dar salud más completa y hacer la prevención a la que está encaminada para lograr los niveles adecuados de calidad de vida en la población.
Siempre menciona con cariño a las enfermeras que desempeñaron un papel importante en su formación por la sabiduría y la entrega que las caracteriza, ellas están más tiempo con el paciente y le enseñaron sus secretos para lograr una recuperación más rápida del individuo.
Al preguntarle sobre el diario quehacer en los Cerros y aquellas cosas que cada vez que recuerda lo hacen reír, nos habla del día que habían ido al mercado y al subir las escaleras con las bolsas de alimentos los detiene un policía armado para solicitar identificación porque estaban a la búsqueda de unos ladrones. Su compañero, con una miopía que no veía a tres pasos, se le habían hecho pedazos los lentes poco antes de salir y los nuevos no los tendría hasta el día siguiente. A pesar que el guardia le decía que pararan su colega seguía caminando, no veía lo que tenía en las manos e Isidro no dejaba de decirle que se parara. Por suerte los vecinos empezaron a gritar que eran los médicos, que no les fueran a hacer nada y después hasta los policías querían que los consultaran.
Al regresar a la Isla finaliza la especialidad en Cirugía que detuvo para ir a Venezuela, pero a pesar de que de los Cerros de Caracas pasó a ser la mano derecha del Coordinador Nacional de Barrio Adentro, asistía una vez a la semana a dar consulta y su visita a los salones de operaciones del Centro de Diagnóstico Integral de la zona de Cementerio era frecuente para aprender y practicar, hasta vivía con los médicos de la institución.
Este joven de amplia sonrisa está seguro de que la Revolución Cubana es lo más grande que tenemos, es todo y aunque no vivió la época en que se forjó sabe que es profesional gracias a ella y hay que ser consecuente para las generaciones venideras y ayudar con el granito de arena que forma la montaña que no pueden destruir los enemigos.

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