martes, 26 de junio de 2012

UNA FORMA DIFERENTE DE DECIR



Por Susana del Calvo

Es necesario que la humanidad tome conciencia de que existen personas en el mundo que no sólo son ciegas, sino también sordas, dos invalidantes a la hora de establecer la comunicación con aquellos que los rodean y que ellos no ven ni escuchan. Ante tal situación nadie puede quedar de brazos cruzados, son seres humanos que tienen derecho a la vida.
De ahí que recordemos a José Martí cuando señaló: Las sombras tienen sus poemas, el espíritu sus conmociones, y la compasión sus lágrimas. Todo esto se siente, y muchas cosas se aman. Ante esos seres abrazados por su propia luz, sin sentidos con que transmitirla, ni aptitudes para recibir el calor vivificante de la ajena. Nacidos como cadáveres, el amor los transforma.
En ellos vemos retratados a aquellos hombres y mujeres que trabajan en esas escuelas y salones especiales que brindan atención a alrededor de 120 niños. En Cuba tienen esas condiciones cerca de 600 personas. No olvidemos que a pesar de los elevados costos de los implantes cloqueares, más de 20 niños en Cuba han recibido esos beneficios de forma gratuita.
El aprendizaje en edad temprana así como la puesta en práctica de estos conocimientos conducen a los sordociegos a una mayor rehabilitación dentro de su campo y los prepara  para la vida, algunos se han convertido en profesionales y otros laboran en diferentes puestos.
Se selecciona el  27 de junio como Día internacional del sordo-ciego en honor a Hellen Keller, activista y oradora norteamericana que tenía esta incapacidad a causa de una enfermedad sufrida cuando tenía tan solo 19 meses de edad y gracias a la ayuda recibida se convirtió en la primera persona sordociega que obtuvo la Licenciatura en Litras.
Su vida la dedicó a la rehabilitación de sus iguales.



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