HISTORIAS
DE BARRIO ADENTRO XXXIV
Ese pueblo humilde y sencillo de
Venezuela, abrió sus puertas a los médicos de Barrio Adentro, fue una lección
para todos, aun para los más desconfiados que
pensaban que habría que esperar a las Calendas Griegas para que
fructificara la propuesta, no dejan de
reconocer su asombro de que a pesar del burocratismo existente, no tardaron en
aparecer los primeros módulos de consultorios y viviendas que les permitía ver
los cimientos de una estructura que en poco tiempo se agiganta con las clínicas
dentales, los centros de óptica, para luego, sin demora, incrementarse con los
Centros de Diagnóstico y Rehabilitación Integrales que tienen como colofón los
de Alta Tecnología que en estos momentos se haya en la recuperación de los
hospitales.
De todas formas siempre existen los
inconformes que aunque ya reconocen el alto nivel científico de los
especialistas cubanos, rechazan todavía que sean de la isla caribeña y
revolucionarios, a los opositores lo
que los espanta es todo lo que implique
cambio que pueda afectarle sus intereses económicos que es como Satán. Hablan mucho pero van a
recibir todos los beneficios, saben a la perfección que en esos centros se hace
ciencia y que lo principal es el hombre. Sería bueno preguntarse que hubiera
sido del pueblo si no hubiera llegado Barrio Adentro.
Los médicos
cubanos viven momentos que no tienen nada que ver con su
vida cotidiana en la Isla, con la que con trabajo se forjaron en Cuba junto a
su familia y amigos, es por eso que cualquiera de los colaboradores podría
hacer un libro porque todos los días se puede escribir un capítulo con lágrimas
y alegría, largo, bonito e interesante pero muy duro a la vez.

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