Por Susana del Calvo
Muchos médicos
venezolanos han hecho con los profesores cubanos la especialidad de Medicina
General Integral, entre ellos la doctora María Eugenia Sanabria, que aunque ya finalizó sus estudios los visita y recuerda
cuando todas las tardes salían a hacer terreno y visitaban casa por casa para
rescatar enfermos que dejaron de ir a la consulta sin estar completamente
curados, a esas jornadas nos incorporamos.
En una calurosa tarde,
sentados en el portal de su casa, la doctora María Eugenia nos dice con una
sonrisa que la calidad humana del médico cubano es envidiable, eso permitió que se fueran ganando la confianza
de los pacientes. Agrega que cuando ella llegó al consultorio los enfermos no querían que los atendiera, preferían a la
especialista cubana, poco a poco aprendió a ganárselos con mucho cariño y
comprensión. Desde los inicios se convirtieron en una gran familia.
Con ellas compartió
conocimientos, trabajo, alegrías y tristezas, aprendió a hacer el famoso congrí
cubano que pudimos saborear, pero sobre todas las cosas comprendió que el
paciente no era un cliente, sino una
persona que sufre y que podía aliviar sin esperar a cambio nada más que
una sonrisa que es la mayor satisfacción.
Hoy en día la
doctora Sanabria dirige docencia en el estado Barinas y también hizo el master
en genética en Cuba. En la conversación nos quedamos asombrados del interesante
intercambio de culturas que se ha desarrollado con el devenir del tiempo, todos
han aprendido a conocer más profundamente la Patria de José Martí y la de Simón Bolívar, esa a
la que se entregó en cuerpo y alma Hugo Chávez.

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