domingo, 31 de marzo de 2013

LOS POZONES


Por Susana del Calvo
 Muchos médicos venezolanos han hecho con los profesores cubanos la especialidad de Medicina General Integral, entre ellos la doctora María Eugenia Sanabria, que aunque ya  finalizó sus estudios los visita y recuerda cuando todas las tardes salían a hacer terreno y visitaban casa por casa para rescatar enfermos que dejaron de ir a la consulta sin estar completamente curados, a esas jornadas nos incorporamos.
    En una calurosa tarde, sentados en el portal de su casa, la doctora María Eugenia nos dice con una sonrisa que  la calidad humana del  médico cubano es envidiable, eso  permitió que se fueran ganando la confianza de los pacientes. Agrega que cuando ella llegó al  consultorio los enfermos  no querían que los atendiera, preferían a la especialista cubana, poco a poco aprendió a ganárselos con mucho cariño y comprensión. Desde los inicios se convirtieron en una gran familia.
    Con ellas compartió conocimientos, trabajo, alegrías y tristezas, aprendió a hacer el famoso congrí cubano que pudimos saborear, pero sobre todas las cosas comprendió que el paciente no era un cliente, sino una  persona que sufre y que podía aliviar sin esperar a cambio nada más que una sonrisa que es la mayor satisfacción.
   Hoy en día la doctora Sanabria dirige docencia en el estado Barinas y también hizo el master en genética en Cuba. En la conversación nos quedamos asombrados del interesante intercambio de culturas que se ha desarrollado con el devenir del tiempo, todos han aprendido a conocer más profundamente la Patria de José Martí y la de Simón Bolívar, esa a la que se entregó en cuerpo y alma Hugo Chávez.


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