Por Susana del Calvo
La Misión Milagro nace en Barrio Adentro,
Venezuela y no deja de ser uno de los
programas más hermosos de la humanidad, los testimonios de sus protagonistas nos enseñan
sobre esta gesta sin parangón en la Historia Universal.
Los beneficios sociales y económicos para
el pueblo venezolano se pueden palpar, por lo que realizamos una investigación
al respecto para refrendar lo que habíamos podido constatar en llanos y
montañas, por lo que no se escatimaron esfuerzos para conocer los resultados
del impacto de la labor de esos héroes anónimos que habían hecho realidad una
quimera.
Para resolver el problema de la ceguera
prevenible en el Mundo se necesita operar anualmente entre dos mil y cuatro mil
pacientes por millón de habitantes. En Venezuela antes de la Misión Milagro la cifra total
en el país no llegaba a cinco mil, lo cual ocasionó, en un país de más de 24
millones, una deuda social increíble. A partir de que se inicia la Misión Milagro en el 2004 y que
se incorporan los especialistas venezolanos en el 2005 con el Convenio Sandino,
la cifra se elevó a más de cien mil operaciones anuales y hoy en día se han
beneficiado con el programa más de un millón de venezolanos, sin contar los
pacientes que vienen de otros países.
Recordemos que no fue
hasta mediados del 2006 cuando se crean los Centros Oftalmológicos en
Venezuela, el primero empezó a funcionar en la capital del estado Lara,
Barquisimeto.
Nos encontramos casos
como el de un joven que nació con una catarata congénita bilateral y la familia
no dispuso nunca de los recursos económicos necesarios para someterlo a la
intervención quirúrgica. Con una
amplia sonrisa nos afirma que ha podido estudiar y empezó a trabajar, que su
vida dio un giro de 180 grados y mientras bendice a los médicos cubanos, a
Fidel y a Chávez, nos dice con picardía, al presentarnos a la novia, que antes
ni podía soñar con una mujer y en estos momentos tiene varias en su haber.
Es interesante escucharlo con atención,
como sus días eran interminables al no poder distinguir nada de lo que lo
rodeaba a no ser por el tacto. De los juegos infantiles sólo recuerda los
ruidos de la calle, a pesar de todos los esfuerzos de la familia para que se
sintiera lo mejor posible, era una vida llena de desesperanza para todos.
Casi corre delante de nosotros para que
pudiéramos apreciar que no existía ningún tipo de dificultad. Nos sentamos en
la pequeña mesa del consultorio y con seriedad nos dice que el pueblo
venezolano tiene que defender este 14 de abril hasta con su sangre, si así
fuera necesario, la Revolución Bolivariana
que tiene como protagonistas a los
olvidados de siempre.

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