viernes, 5 de abril de 2013

POR AMOR



Por Susana del Calvo
La Misión Milagro nace en Barrio Adentro, Venezuela y no deja de ser  uno de los programas más hermosos de la humanidad, los  testimonios de sus protagonistas nos enseñan sobre esta gesta sin parangón en la Historia Universal.
    Los beneficios sociales y económicos para el pueblo venezolano se pueden palpar, por lo que realizamos una investigación al respecto para refrendar lo que habíamos podido constatar en llanos y montañas, por lo que no se escatimaron esfuerzos para conocer los resultados del impacto de la labor de esos héroes anónimos que habían hecho realidad una quimera.
    Para resolver el problema de la ceguera prevenible en el Mundo se necesita operar anualmente entre dos mil y cuatro mil pacientes por millón de habitantes. En Venezuela antes de la Misión Milagro la cifra total en el país no llegaba a cinco mil, lo cual ocasionó, en un país de más de 24 millones, una deuda social increíble. A partir de que se inicia la Misión Milagro en el 2004 y que se incorporan los especialistas venezolanos en el 2005 con el Convenio Sandino, la cifra se elevó a más de cien mil operaciones anuales y hoy en día se han beneficiado con el programa más de un millón de venezolanos, sin contar los pacientes que vienen de otros países.
Recordemos que no fue hasta mediados del 2006 cuando se crean los Centros Oftalmológicos en Venezuela, el primero empezó a funcionar en la capital del estado Lara, Barquisimeto.
Nos encontramos casos como el de un joven que nació con una catarata congénita bilateral y la familia no dispuso nunca de los recursos económicos necesarios para someterlo a la intervención quirúrgica.    Con una amplia sonrisa nos afirma que ha podido estudiar y empezó a trabajar, que su vida dio un giro de 180 grados y mientras bendice a los médicos cubanos, a Fidel y a Chávez, nos dice con picardía, al presentarnos a la novia, que antes ni podía soñar con una mujer y en estos momentos tiene varias en su haber.
    Es interesante escucharlo con atención, como sus días eran interminables al no poder distinguir nada de lo que lo rodeaba a no ser por el tacto. De los juegos infantiles sólo recuerda los ruidos de la calle, a pesar de todos los esfuerzos de la familia para que se sintiera lo mejor posible, era una vida llena de desesperanza para todos.
    Casi corre delante de nosotros para que pudiéramos apreciar que no existía ningún tipo de dificultad. Nos sentamos en la pequeña mesa del consultorio y con seriedad nos dice que el pueblo venezolano tiene que defender este 14 de abril hasta con su sangre, si así fuera necesario, la Revolución Bolivariana que tiene como protagonistas a  los olvidados de siempre.



No hay comentarios: