Por Susana del Calvo
Nadie niega el poder de los
medios de comunicación masiva que en su mayoría están en manos de los grandes
intereses, defienden a los más ricos que viven a costa del sudor y las lágrimas
de los más pobres. Eso es un secreto a voces.
No en balde la oposición en
Venezuela, aquella que sólo piensa en eliminar todas las misiones sociales de
la Revolución Bolivariana, no escatima recursos para desarrollar campañas que
sólo tienden a la desestabilización del gobierno electo por un pueblo soberano.
Estas campañas se basan en la
desinformación y con un grano de verdad aparecen en instantes montañas de
calumnias que repiten hasta la saciedad y de forma muy solapada. Se pregonan
como adalides de una llamada verdadera libertad que sólo buscan llenen sus
bolsillos y sacien sus apetitos. Buscan
el protagonismo y esconden sus verdaderas intenciones.
No olvidemos que ellos buscan
atraer la atención de multitudes con escándalos preconcebidos para poder lograr
sus fines sin que nadie los moleste y que cuando ya se den cuenta no tengan
remedio, por suerte existen hombres tan lúcidos como José Vicente Rangel cuyo
prestigio no han podido mancillar a pesar de todos sus esfuerzos.
Tratan de deslumbrar al pueblo
con prebendas y falsas promesas, el consabido American Way of Life, reparten
migajas a diestra y siniestra para sobornar y no se dan cuenta que los hombres
de la patria de Simón Bolívar en esta última década aprendieron a pensar y
analizar con ese hombre de todos los tiempos, Hugo Chávez Fría, quien se
multiplica en la tierra que lo vio nacer y está hoy más presente que nunca.
Un ejemplo sencillo de esta
desinformación lo podemos tener en la Misión Milagro, iniciada por Chávez y
Fidel en el 2004 y que ha devuelto la visión a más de tres millones de
personas. De ella no se menciona nada en
esos medios de prensa al servicio de la oligarquía, no les conviene decir que
de forma gratuita se realizan esas intervenciones quirúrgicas de cataratas y
pterigium, por mencionar las más sencillas, que luego reciben el seguimiento de
los especialistas para evitar cualquier complicación.
Sin embargo, hemos visto
grandes campañas publicitarias porque determinada ONG ha enviado tres especialistas
a la selva que han atendido a menos de un centenar de personas en unos días, luego se marchan y si te he visto no me
acuerdo. Es una labor bonita pero incompleta y son tratados como héroes.
Vemos con alegría como los
especialistas venezolanos se han incorporado a la Misión Milagro y muestran al
mundo que la cooperación sur-sur es posible. En apretado abrazo venezolanos
y cubanos libran una batalla por la vida que el pueblo
reconoce y a la oposición le duele.
