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jueves, 7 de julio de 2011

LA RAMPA

EL CORAZON DE LA CIUDAD
Por Susana del Calvo
Las ciudades, aunque cubierta por objetos inanimados, palpitan al compás de sus pobladores, ríen y lloran cuando se sienten olvidadas y, aunque de forma callada, expresan sus sentimientos que entran por los poros e incitan a recordarles que siempre las tienes presente, no sólo en el cantar de la poesía o la prosa, sino en múltiples melodías que tarareas sin darte cuenta cuando te alejas. De ahí que iniciemos este recorrido por la Rampa.
Nací hace varias décadas, cuando finalizaba la primera mitad del pasado Siglo, en el hospital Reina Mercedes, ubicado en aquel entonces en la intersección de las calles L y 23, en el Vedado. Esa institución asistencial estuvo ubicada en sus inicios en la actual Habana Vieja, donde se fundó la Villa de San Cristóbal de La Habana, el 16 de noviembre de 1519, para iniciar la tercera década del Siglo XVI.
Cuando uno pasa por ahí y ve la juventud que inunda la conocida heladería Coppelia, pensamos que sería muy bueno conocer un poco más de la historia de ese lugar. Ya pocos conocen que allí había un hospital que al final fue trasladado para unas nuevas instalaciones y que lleva el nombre del Comandante Manuel Fajardo.
Cuentan los archivos de Indias que el gobernador español, Juan Maldonado fundó en la Villa de San Cristóbal de La Habana un hospital que dieron en llamar San Felipe el Real, cuya construcción comenzó en 1597 y recibió a los primeros enfermos apenas dos años después, como para prepararse a recibir el nuevo Siglo.
En el Siglo XVII cambia su nombre a San Juan de Dios al pasar la administración a esa orden religiosa que en 1793 entregan al Municipio de la ciudad, era en esa época el único hospital general de la Villa. Podríamos, al decir popular, que fue un poco Palestino pues en 1861, al derrumbarse el viejo caserón que ocupaba, que se trasladó a los altos de la cárcel hasta que terminaran el nuevo edificio para esa institución en la manzana formada por las calles Aguiar, San Juan de Dios, Habana y Empedrado, en la cuna de la ciudad.
Pero no faltaron las buenas noticias, el 19 de noviembre de 1880, se colocó la primera piedra del edificio que ocuparía el hospital que finalmente se llamaría Nuestra Señora de las Mercedes, según consta en la Resolución del Tribunal Supremo de España el 20 de febrero de 1894 publicada en la Gaceta de La Habana. Ya esta edificación está ubicada entre las calles 21, K, 23 y L, y se inaugura oficialmente el 8 de febrero de 1886. Dato curioso es que a finales del Siglo XIX comenzó a funcionar en la institución la primera escuela de enfermería en Cuba.
La Junta de Patronos del hospital acordó el 24 de noviembre de 1954, trasladar su sede y vender el terreno, la edificación no se llegó a demoler hasta 1958. En 1955 se coloca la primera piedra del nuevo edificio en la loma del Príncipe, donde brinda sus servicios desde 1957. Después del triunfo de la Revolución se le cambia el nombre por el del doctor Manuel Fajardo Rivero, más conocido por Piti, caído en combate en la lucha contra bandidos en el Escambray, en 1960, ejemplo de profesional y revolucionario desde la lucha contra la tiranía de Fulgencio Batista.
No pasamos por alto que en época de la colonia española lo más significativo de la zona era la batería de cañones para proteger el litoral de eventuales ataques de corsarios y piratas ubicada en el Hotel Nacional de Cuba, instalación que se construyó en la década del 30 del pasado siglo y que hoy conserva toda su prestancia. En ese centro, insignia de la hotelería cubana se han alojado personalidades del arte, la política y la ciencia, como Winston Churchill, Rómulo Gallegos, los duques de Windsor y el científico Alxander Flemming, entre otros, que hoy por hoy forman parte de la historia de la humanidad.
Es muy difícil encontrar a un habanero que no haya paseado por los hermosos jardines de la instalación, es usual encontrar a jóvenes quinceañeras que se tiran las fotos en este lugar de ensueño, sería excelente que tanto nacionales como extranjeros conocieran aunque sea lo mínimo de los secretos de antaño.
En la famosa esquina de L y 23 es donde finaliza La Rampa aunque algunos pretenden extenderla hasta la Avenida de los Presidentes, es la parte más alta de una pequeña elevación desde donde a sus pies contemplas un mar tan azul como el cielo que bordea el Malecón Habanero. Algunos no recuerdan de donde proviene el nombre, son varias décadas y pocos curiosos.
Allá por los años 50 del pasado Siglo en la calle 23 entre P y Malecón, en el Vedado, se construye un moderno complejo comercial donde podías adquirir de todo un poco si el bolsillo tenía buenas provisiones, su nombre era “La Rampa”, es ahí donde nace.
También en la esquina de 23 y O, apenas a cien metros encuentras un moderno cine que lleva ese nombre donde se estrenó el 30 de diciembre de 1960 el filme Historias de la Revolución, de Tomás Gutiérrez Alea, el primer largometraje de ficción realizado por el naciente Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos, ICAIC, fundado en marzo de 1959, a la entrada, a su izquierda, en lo que viene a ser el sótano está un club nocturno denominado “La Gruta”. Esa esquina se hizo muy conocida cuando la afamada artista italiana, Sofía Loren, representante en aquel entonces del glamour y el buen gusto, afirmara que ese lugar era el más sexy de la ciudad.
En esa esquina de 23 y O, además del cine está lo que es el Sofía, cafetería en los altos donde puedes apreciar a artistas cubanos, y en los bajos un restaurante de día y al caer la tarde un centro nocturno, frente está hoy en día el Centro de Prensa Internacional y la que resta es parte del Ministerio del Trabajo.
Aunque algunos quieren extender este barrio del Vedado, nadie puede poner en duda que esta zona cuajada de grandes hoteles como el Habana Libre y el Nacional, sin dejar de tener en cuenta el Capri, St. John’s y Vedado, tiene un secreto encanto para los visitantes, que desde la esquina de L y 23 pueden contemplar también la majestuosa escalinata de la Universidad de La Habana y su vetusta construcción, no más doblar la cabeza.
La Rampa es como un imán, ni aun en los años 90 del pasado siglo, cuando la mayor crisis económica de la Isla, si querías ver un poco de vida, tenías que ir para esa zona. El turismo nacional y extranjero se hace evidente y la gente circula constantemente. Para muchos cubanos, sobre todo los jóvenes, viene siendo una especie de parque y sitio de encuentros. Todo está cerca.
Lo fines de semana, en la cascada donde nace La Rampa que se ha convertido con el tiempo en centro de reunión de la juventud, aquello parece una concentración en épocas de verano, apenas te dejan caminar, puedes oir a un grupo cantar acompañados de una guitarra, a los enamorados robarse un beso, o simplemente se sientan en el muro del malecón a contemplar el mar y disfrutar de la suave brisa. En invierno, cuando llega un frente frío es mejor que ni te acerques si no quieres congelarte o que el aire no te deje avanzar un paso.
En la zona también puedes encontrar distintos ministerios como el de Comercio Exterior, el del Trabajo, Justicia, Salud Pública y Educación, o sea, agrupa a un conjunto de edificaciones y áreas de uso público de importante valor arquitectónico, histórico y urbanístico. Precisamente al respecto de este último presenta la característica de ser, a la vez que una articulación, una transición entre el municipio de Centro Habana, colindante con la Habana Vieja, y la modernización de la ciudad a partir del desarrollo del Vedado.
Aquí debemos hacer una acotación, en épocas de la colonia, ese territorio se utilizaba como un coto de caza, de ahí que al crecer la ciudad se le denominará a esa zona como Vedado, pero ya con letra mayúscula pues pasó a ser un nombre propio.
Una curiosidad de La Rampa es que su belleza no sólo está en las construcciones del entorno sino que allá por el año 1963, en ocasión del VII Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos que se celebró en La Habana, fueron convocados algunos de los principales artistas plásticos cubanos para engalanar las aceras con mosaicos realizados en granito integral que pueden observarse desde 23 y Malecón hasta la calle L. Son 15 diseños originales de los artistas plásticos más significativos de la época, como Wifredo Lam, Amelia Pélaez, Raúl Martínez que convierten esos cantos en una galería única en el mundo, lástima que la mayoría pasamos sobre ellos y ni nos damos cuenta de su existencia, pero se mantienen firmes al paso de los años en reclamo de una atención que no llega. La pintura y la escultura también están presentes en el entorno y no falta una pequeña galaría de arte.
La remodelación de la Rampa en aquel momento incluyó también la construcción del Pabellón Cuba, dos paradas de transporte urbano en lo que después fue en 1966 la heladería Coppelia, la fuente de la cascada de 23 y Malecón y la transformación de la funeraria Caballero en un centro de la televisión. No falto la siembra de árboles en la calle 23 y otras aledañas, cuando preparaban los huecos para colocarlos por nada me cuesta el huesito de la alegría, pues al tratar de alertar a mis compañeros, termine la frase en el fondo de uno de ellos: “Cuidado con el ……
La pequeña cascada de 23 y Malecón es una tentación para los más pequeños que tienes que sujetarlos muy bien de las manos pues en un abrir y cerrar de ojos ya están metidos en el agua sin importarle un comino el disgusto de las autoridades y la reprimenda de los padres. El muro que bordea el estanque se ha convertido en lugar de reuniones, no sólo para los que peinan canas, sino también para la juventud, tan pronto ves a los niños bailando, como a un caballerito con su guitarra y un coro que le acompaña, esto es frecuente en el verano y los fines de semana.
La Rampa puede ser considerada el centro actual de La Habana, el barrio de los negocios y del comercio. Allí están los bancos, las compañías aéreas, las agencias de viaje, los cines, las oficinas de los ministerios, numerosos hoteles y tiendas. Las direcciones son muy sencillas pues las avenidas y calles del Vedado están trazadas en ángulo recto y se denominan con cifras o letras. En esa zona se encuentran también los edificios más altos de Cuba, como el FOCSA, premio internacional de arquitectura, Someillán, López Serrano, Retiro Médico, los hoteles Capri y Habana Hilton, hoy Habana Libre, todos datan de la década del 50 del pasado siglo

Al revisar la bibliografía vemos quienes dicen que La Rampa es para La Habana lo que Times Square para Nueva York, aunque señalan la diferencia ya que sería como un bosquejo o una maqueta y la arteria habanera no está comercializada como la neoyorkina. De ahí que afirmen que el parecido data en que son centros neurálgicos de la vida citadina, recuerden que esta zona del Vedado están los principales cines de la ciudad, el Instituto Cubano de Radio y Televisión, emisoras nacionales y la internacional, Radio Habana Cuba, agencias de prensa, restaurantes, galerías de arte, centros de exposición, además de los ministerios y los hoteles antes mencionados, sin olvidar la famosa heladería Coppelia.
Como al cubano le gusta mucho la lectura en la Rampa también puedes encontrar librerías como Alma Mater, en la Universidad, la Fernando Ortiz, apenas a cien metros del Habana Libre y la Centenario del Apóstol, a unos pasos del Hotel Vedado, esta última se caracteriza por sus múltiples actividades culturales que realiza con sus lectores en el parque de O y 25, al cual asisten como invitados autores y músicos de reconocido prestigio.
Abundan en la Rampa los centros nocturnos como La Gruta, tenemos el Cabaret Parisien, en el Hotel Nacional, el segundo en importancia de la ciudad, el Salón Rojo del Hotel Capri, o el Pico Blanco, en el Hotel St. John’s. centro del feeling, ubicado en el piso 14 tenía como atracción una terraza al aire libre donde la brisa daba el pretexto a los amantes de fundirse en un abrazo en busca del calor y poder contemplar las estrellas a sus anchas, hoy en día está cubierta por cristales que si bien permiten observar el firmamento y la hermosa vista de la costa habanera, nos priva del encanto de los secretos del infinito.
También están los clubs, instalaciones más pequeñas que gozan de buena música y algunos espectáculos, entre ellos se destacan la Zorra y el Cuervo, como el Rincón del Jazz y el Gato Tuerto, lugares que te quedas con los deseos de regresar. No olvidamos el Rincón del Amor, casi en la esquina de 25 y O, donde incursionan maravillosos intérpretes que dan sus primeros pasos acompañados por otros de larga experiencia en las tablas.
Por la comida no pueden quejarse, desde la famosa chatarra que tanto gusta a chicos y grandes que acaba con los sistemas digestivos, hasta el Polinesio, el Monseignior o el Emperador, que ofertan manjares exquisitos dignos de los más selectos paladares. En esta zona está también el Mandarín, que, aunque con una amplia carta, se especializa en comida china. No faltan las pizzerías, que aunque de poca monta, pueden matar el antojo. Ofertas que ofrecen los restaurantes privados, llamados paladares, son también excelentes opciones donde es mejor cuidarse de la gula.
Aquí también puede encontrar con el aumento del turismo a los llamados popularmente jineteros, en busca de que algún iluso le solucione sus problemas de dinero sin tener que trabajar. Las mujeres de vida alegre son en ocasiones curiosas, le dicen al extranjero que no tienen ni un centavo, ni donde caerse muertas y las ves vestidas como para una fiesta con ropa y zapatos de marca. Los hombres no están exentos de estas lides, los hay jóvenes que persiguen a las maduras prometiendo la luna y un amor infinito, y no faltan los que juegan en el mismo bando.
En la Rampa puedes hacer un eterno desfile de modas y modos de todos los tiempos, lo mismo encuentras una minifalda, que un vestido de lentejuelas a las nueve de la mañana, las hay que usan brassieres como blusas y otras que con el ombligo al aire mueven la cintura al paso cadencioso de sus caderas. De los caballeros hay de todos los tipos, desde el empresario con saco y corbata, hasta el playero con chancletas y una camiseta aunque la temperatura amenace con convertirlo en un pingüino. Los cabellos de unos y otros pueden variar de tonalidades de rojo, negro y rubio, aunque no dejaras de encontrar algunos verde limón o azul cielo, sin perder de vista el naranja, o sea, para gusto se han hecho colores y para perfumes las flores.
No le quedara duda de que La Rampa es un sitio privilegiado al que conducen todos los caminos .