Por Susana del Calvo
Para aquellos que quieren convertir a Hugo Chávez
Frías en un mito el Cuartel de la Montaña demuestra que es una realidad, una
hermosa semilla que se ha multiplicado más allá de las fronteras de su amada
Venezuela.
En aquel lugar desde el cual se divisa el balcón de
Miraflores donde tantas veces su verbo encendido supo llevar el mensaje a su
pueblo, allí tuvo la valentía de aquel 4 de febrero llamar a la rendición a sus
seguidores y dar en un minuto un mensaje que daría un giro a la historia
latinoamericana de 180 grados con un “POR AHORA” que se convertiría en el
devenir del tiempo en un “HASTA SIEMPRE”.
A la entrada bajo la llama eterna reza una placa EL
AMANECER DE UNA ESPERANZA, con la fecha 4 de febrero de 1992, inscrita con
letras de oro en la historia de la humanidad. Miles de personas acuden a diario
a rendir homenaje al hombre que fue capaz de rescatar a Venezuela para los
venezolanos.
Desde la llama eterna que te recibe hasta la Plaza
del Retorno que te da un cordial hasta luego, todo se lleva hasta el detalle,
de seguro que el que va una vez regresará para llenarse del amor a la humanidad
que se respira en el entorno. Un recorrido en imágenes que guardan para la
posteridad la eterna sonrisa del Comandante Supremo.
Una guardia de honor custodia el sarcófago donde
descansan los restos de ese hombre que hoy por hoy está más vivo que nunca. La
placa sobre la tumba recuerda esta frase de Chávez: “Les propongo que sigamos
luchando, como decía nuestro cantor Alí Primera por la alborada de un mundo
nuevo, de una patria independiente y socialista, donde podamos vivir viendo
inspirados en los más altos valores del humanismo. En ello, yo, soldado tuyo,
pueblo mío y amado, pongo todo mi corazón venezolano.
Chávez está en el corazón de cada venezolano digno,
en el de todos los hombres y mujeres amantes de la humanidad que saben que el
futuro es de los que saben querer. El Chavismo es una hermosa realidad que
corre por las venas de esta América nuestra.
