

Teníamos un compromiso pendiente con el estado venezolano de Cojedes, la tierra donde todo se da, si bien es cierto que es uno de los territorios menos nombrados en el gigante de Venezuela, no deja de encerrar un secreto encanto para el visitante y esa era nuestra deuda con la Brigada Médica Cubana en esa zona.
Alrededor de tres horas nos llevó el viaje desde Caracas en un apacible domingo donde el tráfico nos permite un viaje sin tropiezos. Llegamos a la Villa donde viven los cubanos que trabajan en San Carlos, la capital del estado, allí reina una temperatura ambiente elevada, sin la suave brisa del Caribe que nos hace añorar el verde Caimán. Aquí el aire acondicionado y los ventiladores no son artículos de lujo, sino de necesidad.
Alineados en varias hileras, los departamentos constan de dos habitaciones con baño y un salón multioficio que nos da la bienvenida.
Sencilla y acogedora es la coordinación de Barrio Adentro del estado, allí se debaten los principales problemas de salud del territorio y se encuentran soluciones que a veces implican múltiples sacrificios, pero siempre la población encuentra una respuesta aunque tengan que sacarla debajo de las piedras. Tal parece que estos hombres y mujeres están hechos de acero sin abandonar la sonrisa.
En estos momentos Cojedes no tiene Centro Oftalmológico por lo que los pacientes son llevados a Mariara en el estado vecino de Carabobo y al regresar son trasladados a sus hogares. En ocasiones va a operar a Cojedes la Unidad Quirúrgica Móvil que se establece en Lagunitas que está a unos 50 kilómetros de San Carlos. Siempre encontramos la abnegación de los choferes cubanos y venezolanos que desempeñan su labor a veces hasta los primeros rayos del alba para dejar en sus hogares a todos los pacientes y apenas dos o tres horas después brindan de nuevo sus servicios en Barrio Adentro para la tarea que se necesite.
Esa noche cuando íbamos para el hotel llaman al chofer para que llevara un medicamento que necesitaba un paciente ingresado en una sala de Terapia Intensiva en un municipio cercano. Fuimos con él al Centro de Diagnóstico Integral. Había que salvar una vida.
Era domingo, ya avanzada la noche, su día de descanso, pero no lo pensó dos veces. Así son en Barrio Adentro.

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