
UNA LUZ EN EL CAMINO
Por Susana del Calvo
El sol apenas nos permite levantar la vista, el camino nos aprisiona en los Cerros de Caracas cuando los líderes de la comunidad nos acompañan para visitar las primeras casas que recibieron a los cubanos aquel 16 de abril, hace apenas siete años, momento en que el pueblo venezolano, no sólo le abrió la puerta de sus hogares a los médicos cubanos, sino también el corazón.
Nace Barrio Adentro que como savia prodigiosa se extiende por toda la patria de Bolívar en una batalla constante por la vida, son los héroes de batas blancas que no creen en obstáculos cuando se trata de cumplir los sueños de Fidel y Chávez que junto a sus pueblos dan un giro de 180 grados a la historia de América Latina.
Mientras contemplamos aquel enjambre de edificaciones que desafían la Ley de la Gravedad, donde nos recibe una sonrisa a nuestro paso, vemos la diferencia en cuanto a la mejoría de la calidad de vida, que en poco más de un lustro se logró en esos inhóspitos parajes que llega hasta la zona selvática de la Gran Sabana donde las aguas de Salto Angel bendicen a los pobladores.
Barrio Adentro brinda la atención médica especializada gratuita hasta los niveles que el paciente así lo requiera, no hay distinción de ningún tipo, a nadie le preguntan su filiación política, ni su situación económica, algo antes nunca visto en Venezuela donde los olvidados de siempre se han convertido en los protagonistas.
Quien les iba a decir a aquellos pioneros en abril de 2003 que con un empuje arrollador apenas una año después, por su constante preocupación, diera a la luz la Misión Milagro que hoy en día ha devuelto la visión a alrededor de dos millones de personas de más de 30 países.
Luego de una investigación en esos Cerros de Caracas constatamos que más del 95 por ciento de la población beneficiada por la Misión Milagro se ha incorporado a la vida social y ha dejado de ser una carga para la familia, pero sobre todas las cosas han recuperado, no sólo la visión, sino también los deseos de vivir.
De su vientre han nacido hermosas misiones como la José Gregorio Hernández que no sólo se ocupa del estudio genético para conocer las causas que provocaron las limitaciones y tomar las medidas necesarias para eliminar esos males, sino también de solucionar las necesidades de ayuda de los discapacitados.
Nos sentamos al borde de uno de los cerros más altos de Caracas donde la ciudad nos ofrece un panorama paradisíaco que nos lleva a la reflexión de que uno de los mejores frutos que hoy ofrece Barrio Adentro es la incorporación del pueblo venezolano a la obra desde la comunidad.
Los promotores de salud y los trabajadores sociales, los médicos venezolanos graduados en Cuba y en las diferentes universidades de Venezuela, los estudiantes de Medicina Integral Comunitaria que muestran en la práctica los conocimientos adquiridos. Es ahí un nuevo camino a la luz.
Por Susana del Calvo
El sol apenas nos permite levantar la vista, el camino nos aprisiona en los Cerros de Caracas cuando los líderes de la comunidad nos acompañan para visitar las primeras casas que recibieron a los cubanos aquel 16 de abril, hace apenas siete años, momento en que el pueblo venezolano, no sólo le abrió la puerta de sus hogares a los médicos cubanos, sino también el corazón.
Nace Barrio Adentro que como savia prodigiosa se extiende por toda la patria de Bolívar en una batalla constante por la vida, son los héroes de batas blancas que no creen en obstáculos cuando se trata de cumplir los sueños de Fidel y Chávez que junto a sus pueblos dan un giro de 180 grados a la historia de América Latina.
Mientras contemplamos aquel enjambre de edificaciones que desafían la Ley de la Gravedad, donde nos recibe una sonrisa a nuestro paso, vemos la diferencia en cuanto a la mejoría de la calidad de vida, que en poco más de un lustro se logró en esos inhóspitos parajes que llega hasta la zona selvática de la Gran Sabana donde las aguas de Salto Angel bendicen a los pobladores.
Barrio Adentro brinda la atención médica especializada gratuita hasta los niveles que el paciente así lo requiera, no hay distinción de ningún tipo, a nadie le preguntan su filiación política, ni su situación económica, algo antes nunca visto en Venezuela donde los olvidados de siempre se han convertido en los protagonistas.
Quien les iba a decir a aquellos pioneros en abril de 2003 que con un empuje arrollador apenas una año después, por su constante preocupación, diera a la luz la Misión Milagro que hoy en día ha devuelto la visión a alrededor de dos millones de personas de más de 30 países.
Luego de una investigación en esos Cerros de Caracas constatamos que más del 95 por ciento de la población beneficiada por la Misión Milagro se ha incorporado a la vida social y ha dejado de ser una carga para la familia, pero sobre todas las cosas han recuperado, no sólo la visión, sino también los deseos de vivir.
De su vientre han nacido hermosas misiones como la José Gregorio Hernández que no sólo se ocupa del estudio genético para conocer las causas que provocaron las limitaciones y tomar las medidas necesarias para eliminar esos males, sino también de solucionar las necesidades de ayuda de los discapacitados.
Nos sentamos al borde de uno de los cerros más altos de Caracas donde la ciudad nos ofrece un panorama paradisíaco que nos lleva a la reflexión de que uno de los mejores frutos que hoy ofrece Barrio Adentro es la incorporación del pueblo venezolano a la obra desde la comunidad.
Los promotores de salud y los trabajadores sociales, los médicos venezolanos graduados en Cuba y en las diferentes universidades de Venezuela, los estudiantes de Medicina Integral Comunitaria que muestran en la práctica los conocimientos adquiridos. Es ahí un nuevo camino a la luz.

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