miércoles, 13 de julio de 2011

BUEN ANIVERSARIO









La Misión Milagro, un sueño del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, hecho realidad por los pueblos que aportan lo mejor de sí en apretado lazo, nació en Venezuela en julio de 2004 para sacar de la oscuridad a cientos de miles de personas que nunca antes habían tenido la posibilidad de operarse unas sencillas cataratas u otras afecciones oftalmológicas, crece el 21 de agosto de 2005 cuando en una visita a Cuba del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, firma con Fidel Castro el Compromiso Sandino para extender los beneficios a otros países. Para nadie es un secreto que quedar en la oscuridad es sentirse perdido, la vida se convierte en un infierno, las posibilidades de desenvolvimiento del enfermo en el hogar, en la calle, se ven muy limitadas y las del trabajo son prácticamente nulas. Entonces aprender a tratar de vivir en esas condiciones es desesperante, no tienen tan desarrollados el resto de los sentidos como las personas que, lamentablemente, han nacido con esa discapacidad. Que decir cuando esto le ocurre a un niño y se ve comprometido su futuro desde la cuna, porque la familia no tiene recursos económicos para llevarlo a un hospital y que le resuelvan tan grave problema, o cuando en sus travesuras inocentes un golpe, una herida, pueden dejarlo en las tinieblas y convertir sus risas en llanto por una catarata traumática.
Sólo en Venezuela han sido beneficiadas más de un millón 300 mil personas. La Misión Milagro se ha extendido a alrededor de 30 países y ya suman en total más de dos millones.
La historia demuestra que cuando el hombre pone en la obra su voluntad no hay imposibles y se hace realidad lo que cualquiera puede catalogar de milagro en el credo de la vida, es por eso que nunca hemos encontrado denominación mejor para una acción de salud dirigida a los más pobres, a los llamados por algunos como excluidos, porque muchos de ellos ni siquiera estaban en los registro de población, o sea, no existían.
Todos reciben sus beneficios de forma prioritaria aquellos que no tienen la posibilidad económica para una simple y costosa intervención quirúrgica que develará el velo de una catarata o un pterigium, esa molesta carnosidad en el borde de los párpados que por su avanzado desarrollo y falta de atención médica, no permite abrir el ojo, así como otras afecciones oftalmológicas que requieren tratamiento. Hoy por hoy ellos también tienen acceso gratuito a esos servicios por primera vez en la historia. De ahí el nombre de ese hermoso programa, porque para ese pueblo es un Milagro que hayan venido los dioses de batas blancas desde una pequeña isla del Caribe, no sólo para devolverles la visión, sino también la vida misma.

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