lunes, 22 de agosto de 2011

LA VERDE VERDAD

José Martí nos enseña que la palabra es para decir la verdad, no para encubrirla, pero en ocasiones es tan cruda que hay quienes prefieren ignorarla o se convierten en detractores porque les sale más rentable, es ahí donde toma esa tonalidad verde para llenar los bolsillos.
Revisando la prensa internacional me encuentro con un artículo de Adolfo Taylhardat, que afirma es para restablecer la verdad, tal parece que sus años en Cuba pasaron por su vida sin saber que pasaron, bien señala un dicho popular que no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Olvida el colega que existe el Convenio de Salud Cuba-Venezuela, por el cual reciben atención altamente especializada en la Isla los enfermos que así lo necesiten y por el cual ya han sido beneficiados miles de sus compatriotas que hoy gozan de buena salud lo que ha devuelto la alegría a muchos hogares que antes no tenían una solución ni en sueños porque apenas tenían dinero para llevarse comida a la boca. A ellos no se les pregunta su filiación política o religiosa para darle la atención médica que requieren, son seres humanos que tienen derecho a la vida, algo que debe refrescar la memoria de aquellos que su trabajo en organismos internacionales no les ha permitido conocer el entorno porque se han quedado en las nubes y la palabra difiere mucho de la acción.
En este caso la ceguera es tal que hasta cuestiona los resultados de la pequeña isla caribeña que no dejan de reconocer los organismos internacionales luego de las investigaciones de rigor para comprobar la autenticidad de los reportes de las autoridades sanitarias cubanas.
Como el tema es Cuba y Venezuela, dos dolores de cabeza para Washington, se ha levantado un campaña mediática increíble porque el presidente Hugo Chávez se atiende en La Habana, es bueno señalar que tal parece que a Taylhardart, que tanto se ufana de la constitucionalidad, se olvido del nombre y prefiere sustituirlo con un infundio. Parece que no estimo conveniente señalar que no es el primer mandatario de un país que recibe tratamiento en la Isla.
Cierto es que la medicina cubana tiene fama internacional desde Carlos J. Finlay, en lo que no estamos de acuerdo es en que la masividad va en deterioro de la calidad, es ahí donde se han podido encontrar talentos que hubieran quedado en bruto si no se les hubiera dado la oportunidad de estudiar, en Cuba podemos encontrar un magnífico neurocirujano de prestigio internacional, hijo de campesinos que viven en las zonas más intrincadas de la Sierra Maestra, por ejemplo.
Lo que si estamos muy orgullosos es que hoy por hoy se puede brindar la mano amiga al que la necesite en cualquier parte del mundo por lo cual se han salvado miles de vidas, también en su país, donde por fortuna los especialistas venezolanos se incorporan también a Barrio Adentro con una atención especializada para todos, claro está eso no lo publica la prensa amarilla que sólo le conviene esgrimir la Verde Verdad.

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