martes, 3 de abril de 2012

MILAGRO DE AMOR

LOS PRIMEROS PASOS
POR SUSANA DEL CALVO
Un grano de poesía es suficiente para perfumar un siglo.
José Martí
Para nadie es un secreto que quedar en la oscuridad es sentirse perdido, la vida se convierte en un infierno, las posibilidades de desenvolvimiento del enfermo en el hogar, en la calle, se ven muy limitadas y las del trabajo son prácticamente nulas. Entonces aprender a tratar de vivir en esas condiciones es desesperante, no tienen tan desarrollados el resto de los sentidos como las personas que, lamentablemente, han nacido con esa dificultad.
Que decir cuando esto le ocurre a un niño y se ve comprometido su futuro desde la cuna, porque la familia no tiene recursos económicos para llevarlo a un hospital y que le resuelvan tan grave problema, o cuando en sus travesuras inocentes un golpe, una herida, pueden dejarlo en las tinieblas y convertir sus risas en llanto por una catarata traumática.
Creemos que es importante dar un pequeño abanico de una de las causas más frecuentes de ceguera en el mundo: la catarata. Esta no es más que la pérdida de transparencia del cristalino, que es un lente natural que se encuentra inmediatamente detrás de la pupila. Según los especialistas en una persona joven y sana, el cristalino es transparente y elástico, su transparencia permite que los rayos de luz pasen a través de él formándose las imágenes en la retina. Otro de los aspectos importante es su elasticidad que convierte al cristalino en una lente multifocal, capaz de enfocar según la distancia de los objetos que miramos.
Con los años, la pérdida de transparencia del cristalino, no permite el paso nítido de la luz a la retina y se pierde visión de forma progresiva. No puede corregirse con lentes y los colirios que supuestamente frenan la evolución no han demostrado ser efectivos. El único tratamiento de la catarata es la cirugía, que sustituye al cristalino por una lente intraocular artificial.
Cuando la persona desconoce las causas que provocan que vaya perdiendo la visión, en dependencia del tamaño y localización de las zonas opacas del cristalino, no acude al especialista, el individuo apenas lo nota en etapas iniciales, no se da cuenta que está desarrollando una catarata. En un principio siente que las imágenes se le vuelven borrosas, en ocasiones visión doble, pero casi siempre lo asocia con el envejecimiento y lo ven como algo normal.
Señala la bibliografía que algunas cataratas provocan una situación paradójica, pues hay personas que ven mejor en días soleados o dejan de necesitar sus lentes de cerca. Progresivamente se les hace difícil manejar de noche. Con frecuencia necesita cambios repetidos en la graduación de sus lentes. Al ir avanzando la catarata, la visión va disminuyendo; si no se trata, puede llegar a la ceguera.
La operación de catarata es muy sencilla, la técnica utilizada depende de la dureza del núcleo del cristalino, si el núcleo es duro se utiliza la Extracción Extracapsular de la catarata y luego se coloca un lente dentro del espacio, en la capsula posterior del ojo. Actualmente existe otra técnica más moderna, rápida y con menos complicaciones llamada facoemulsificación, que utiliza energía ultrasónica para fragmentar la catarata. A través de una incisión de unos tres milímetros se extrae el contenido opaco del cristalino, dejando el saco transparente que lo envuelve, colocando en su interior una lente intraocular para sustituir a la lente natural, evitando así la corrección con lentes gruesos. La operación propiamente dicha dura unos veinte minutos, se realiza con anestesia local y el paciente llevará ocluido y protegido el ojo hasta el día siguiente.
No es fácil imaginar aquellos primeros tiempos de la Misión Milagro cuando los pacientes tenían que viajar a Cuba, pues había que agregar al stress de la operación el del traslado, en muchas ocasiones de zonas muy lejanas al estado Vargas, donde salían los vuelos a la Isla del aeropuerto de Maiquetía. Es cierto que todo tipo de operación tiene algún riesgo, pero los resultados de la cirugía de catarata, hoy en día, son excelentes y la recuperación visual suele ser rápida y satisfactoria tras la gran mayoría de las intervenciones. Es importante saber que, durante los días siguientes a la intervención, la capacidad visual mejorará paulatinamente hasta llegar al máximo, por lo general en 2 ó 3 semanas después del acto quirúrgico. No debemos olvidar que aunque los resultados de la operación son excelentes no se pueden garantizar al 100%.
Algunos pacientes no siguen las orientaciones del médico para el post operatorio, es cierto que, aunque en los primeros días la visión no es perfecta, pueden hacer una vida normal pero deberá colocarse el protector ocular por lo menos en la noche por varios días, e igualmente, en esa etapa debe evitar ejercicios físicos que supongan movimientos bruscos o violentos. Es muy importante no frotarse los ojos. Puede dormir en la posición que más le guste, evitando al principio dormir boca abajo. Son medidas sencillas, pero no pueden obviarse.
Como mencionamos en una obra anterior la historia demuestra que cuando el hombre pone en la obra su voluntad no hay imposibles y se hace realidad lo que cualquiera puede catalogar de milagro en el credo de la vida, es por eso que nunca hemos encontrado denominación mejor para una acción de salud dirigida a los más pobres, a los nominados por algunos como excluidos, porque muchos de ellos ni siquiera estaban en los registro de población, o sea, no existían.
Durante nuestros recorridos por Venezuela, nos encontramos en Barquisimeto, la ciudad del crepúsculo, al profesor Reinaldo Ríos Caso, vice director del Instituto cubano de Oftalmología, el hospital Pando Ferrer de La Habana, más conocido por la población como Liga Contra la Ceguera.Cansado por el camino hizo un aparte con nosotros lleno de recuerdos, no olvida que la crisis económica más profunda de Cuba, al principio de la década de los noventa del pasado Siglo, también repercutió sobre ellos en el llamado Periodo Especial, pero siempre lucharon por mantener viva la llama de la superación a través del intercambio con otras instituciones en el exterior, echándole mano a toda la bibliografía que tenían a su alcance.
Debemos acotar que en 1986 se inaugura en el Instituto el Centro de Microcirugía Ocular que revolucionó la oftalmología en Cuba, a pesar de todas las dificultades no dejó de prestar servicio gracias a la pericia de sus trabajadores. Cuando llega la Misión Milagro a la Isla el hospital tenía la ventaja de que aunque no tuviera todo el equipamiento que necesitaban, sí tenían al personal formado.
El Dr. Ríos Caso está orgulloso que la institución tuviera preparada toda la artillería, sólo hubo que poner a funcionar los cañones contra la oscuridad y ya haciendo historia recuerda la reunión en la Dirección con los compañeros del Consejo de Estado, la Dra. Elia Rosa Lemus y otros, del Instituto estaban el Dr. Marcelino Ríos, el director, la Dra. Aleida Pérez, jefa del servicio de cataratas y él. El encuentro era para saber que podían hacer para satisfacer esa primera idea del presidente cubano, Fidel Castro, de operar 400 ó 500 pacientes de cataratas que se habían detectado en Venezuela.
A pesar de ser exitoso el programa Yo sí Puedo, para alfabetizar a la población, algunas personas no adelantaban y los médicos junto a los maestros se dieron cuenta que era porque tenían problemas visuales. La reunión fue el 9 de julio, tradicionalmente siempre salen de vacaciones a partir del día 28 de ese mes, lo que era necesario para hacer el mantenimiento requerido en agosto. El día 10 se operaron los primeros pacientes, y antes del 25 de julio tuvieron lo solicitado. Eso fue el 9, el 14 se reunieron con todos los directores de hospitales de Ciudad de La Habana y varios funcionarios de Salud Pública.
Los primeros pacientes fueron ubicados en la Escuela de Trabajadores Sociales de Cojímar y empezaron los especialistas del Instituto con un número reducido de pacientes. Así comenzó lo que califica como la bola de nieve que no va a parar.
La pasión de los recuerdos hace que desaparezca el cansancio de su rostro y nos explica que a partir de ese día 14 de julio ya se fueron incorporando oftalmólogos de otros hospitales seleccionados por ellos que sabían que tenían las posibilidades de operar las técnicas que se hacían en aquellos momentos de cataratas. Para el apoyo de los post operatorios rápidamente se abrieron también además de Cojímar, la CUJAE, Salvador Allende y la UCI, Universidad de Ciencias Informáticas.
Cuando llegó el primer grupo de venezolanos todavía tenían que dar algunos toques a la instalación donde iban a estar y se les dio un recorrido de una hora por La Habana para dar tiempo, el segundo grupo fue a reclamar por qué no se les daba también a ellos el paseo. Hubo otro paciente que llegó al baño de su habitación y se recostó en el lavamanos y se cayó, por suerte sin consecuencias, sólo el susto, el problema es que llevaba poco tiempo de instalado y no se había secado bien el cemento. El 22 de julio ya el Dr. Ríos Caso dio su primer viaje a Venezuela con esos primeros pacientes para saber como iba su evolución.
La Misión Milagro se extendió a otras regiones de Cuba, él estuvo los primeros tiempos en la capital y luego fue designado para abrir esos servicios en la oriental provincia de Holguín, a Santiago de Cuba fue la Dra. Ada Madariaga en los primeros días de septiembre, allí también se operó un grupo importante de casos, más de cinco mil pacientes que no es una cifra despreciable. Alrededor del 27 de octubre de ese año 2004 se habían operado más de 14 mil pacientes en el Pando Ferrer de 400 -500 que fue lo que Fidel les pidió y en total 19 mil con lo que se hizo en Santiago de Cuba y Holguín.
Luego, además de las cuatro primeras sedes, se abrieron la Escuela Lenin, Villena Revolución, Focsa, Marina Hemingway y Tarara, en la medida en que fue aumentado hasta el 2006, se acondicionaron instituciones en Santiago de Cuba y Holguín y se abrieron entonces otros hospitales para operar también en Ciudad de La Habana. Sobre todo en el 2006 se habilitaron muchas instalaciones para tener en cuenta a las personas que venían a operarse y darles la atención posterior requerida.
Para el cumpleaños de Fidel el 13 de agosto del 2005, ya se habían hecho más de 50 mil operaciones, a las festividades fue el máximo mandatario venezolano, Hugo Chávez y realizó el Aló Presidente en Sandino, municipio de la más occidental de las provincias cubanas acompañado de Fidel Castro. Al acto acudió el Dr. Ríos Caso y de repente con una carcajada recuerda que en la conversación pública con los dos líderes él pensaba que le iban a preguntar del desarrollo de la Misión y estaba lleno de cifras y datos, cual no fue su sorpresa cuando Fidel quiso saber en que región de Cuba había nacido, se quedó mudo, no supo decir que de Cabaiguán, en la zona central de Cuba, y para colmo el acto se estaba televisando a todo el país. Esa es la razón por la que quieran prácticamente desterrarlo sus conciudadanos. Desde el punto de vista profesional, el dirigente cubano le hizo un examen de especialidad porque le preguntó de diabetes, de cirugía refractiva, de cataratas. Fue difícil porque tenía que emplear un lenguaje sencillo para que el pueblo lo entendiera.
Volvimos a retomar el tema de la crisis económica de los noventa y cómo invirtieron el tiempo para preparar mucho mejor al personal lo que les permitió dar el salto que hicieron. Con pocos recursos, pero con voluntad, se pueden hacer muchas cosas, y afirma que la tecnología se compra en un día, pero el cirujano no se prepara de la noche a la mañana, eso fue lo que les permitió asimilar los adelantos científicos en esa rama y después trasmitir los conocimientos a un importante número de oftalmólogos, técnicos, ingenieros, enfermeras.
Realmente el hospital oftalmológico Ramón Pando Ferrer, hoy Instituto Cubano de Oftalmología, es una gran escuela en esa rama, no sólo en la formación de los especialistas, de los residentes, sino también de técnicos en oftalmología, licenciados en enfermería, con su post básico, es una escuela para los ingenieros en electromedicina, que hubo que incorporar aceleradamente a este proceso para ingresar a esa rama gran cantidad de tecnología de golpe. Piensa que esas son las dos cosas importantes que había que señalar del Pando Ferrer que han sabido mantener y multiplicar la docencia sin abandonar la actividad asistencial, sin descuidar las investigaciones científicas. Como fieles espectadores de este hermoso proceso de años que nos enorgullece, pensamos que en primer lugar está el amor que todo el personal brinda a los pacientes, algo que no paga todo el dinero del mundo.
Destaca como milagro número uno la participación de todos los trabajadores del hospital, subraya que en aquel momento la institución había entrado en reparación capital, estaba llena de tractores, montacargas, sin paredes y todo se hizo en Microcirugía, con los siete microscopios y el personal de la institución. Después llegaron trabajadores de apoyo de todo el país, de otra manera no hubiera sido posible asumir tamaño desempeño aunque el día tuviera 48 horas. Hubo jornadas de operar casi hasta el amanecer, se hicieron hasta tres turnos de trabajo para que los cirujanos pudieran descansar junto al equipo, enfermeras y todo.
Ellos estaban todos los días en la institución hasta la una o dos de la mañana siguiente, apenas descansaban, tenían que seguir, con la moral y la vergüenza, cuando llegaban casi acababan de irse, fue tremendo, pero se hizo y salieron airosos. Siempre que habla en relación a ese período del hospital, menciona en primer lugar a las trabajadoras de la lavandería, todos esos 14 mil pacientes que se operaron en el hospital necesitaban ropa limpia, utilizaban dos lavadoras caseras y tendían en cordeles como si fuera en la casa propia. Trabajaban mañana, tarde y noche las compañeras de la lavandería, eso no se cansan de decirlo.
El hospital se caracteriza a través de los años por la estabilidad y el sentido de pertenencia de sus trabajadores, la gente quiere mucho a su centro, lo respeta, hasta los más rezagados tuvieron que cantar al compás de la música que le ponían los buenos, montaban en el tren o se bajaban porque nadie tenía vergüenza de quedarse sin incorporarse a como se estaba trabajando. Cuando terminaban empezaban los trabajadores de la limpieza que eran los últimos en irse, los de esterilización. Fue una escuela que los preparó para todo lo que venía después.
Comenzó la Misión Milagro en Venezuela pero después se extendió a mediados de 2005 a los países del Caribe, a otros de Centroamérica y el resto de Latinoamérica, más de 30 en estos momentos. Tienen Centros en Malí, se ha ido extendiendo la oftalmología a lugares tan remotos como China. Siempre afirman que con la Misión Milagro los primeros que ganaron fueron los oftalmólogos cubanos puesto que definitivamente la especialidad pasó de un estado de soñolencia y tranquilidad con los poquitos recursos que habían, a tecnologías y medicamentos nuevos, toda una serie de cosas que no conocían, que ni siquiera habían tenido la oportunidad de observarlos de cerca, mucho menos utilizarlos.
El avance que ha dado la oftalmología cubana ha sido inmenso, ha habido que formar recursos humanos aceleradamente para poder atender toda la demanda internacional y nacional. Los primeros beneficiados fueron los pacientes cubanos, nos pone como ejemplo que en el 2005 de 42 mil pacientes que se operaron, 28 mil eran nacionales, en el 2006 de más de 32 mil, más de 26 mil eran de la Isla, siempre las dos terceras partes. En la práctica con los pacientes operados se acabaron las listas de espera y los problemas.
Han triplicado casi el número de oftalmólogos en el Instituto y la atención para todos, cubanos y extranjeros, es con la más alta tecnología que hay en estos momentos en cualquier lugar del mundo y siguen así para mantenerse a la vanguardia a pesar de los vecinos del norte que no cejan en su bloqueo. Un ejemplo muy sencillo es que a los especialistas de Cuba ni los dejan ir a eventos en Estados Unidos, en más de una ocasión les han negado la visa porque saben que van a representar a su país.
En los Forums Internacionales, las organizaciones intergubernamentales defienden la atención privada, sólo se habla de clientes, pero interviene la oftalmología cubana con la fuerza moral que caracteriza a los médicos de corazón y no de bolsillo, donde queda bien claro que no les quitan ningún paciente a los privados, la Misión Milagro es para beneficiar a los pobres de América Latina y el Caribe que llevan 30 y 40 años ciegos de los dos ojos y viven a la vuelta de esas clínicas privadas pero ellos nunca le han visto la cara.
Nadie puede dudar que quieran recuperar su visión, nadie desea ser ciego, lo que pasa es que no tienen el dinero para pagar a esos comerciantes para que le quiten la ceguera, de ahí la importancia de la Misión Milagro que puede beneficiarlos en cualquier lugar donde se encuentren. Coincidimos con el Dr. Ríos Caso en que no hay ni partido político, ni logias, ni asociaciones filantrópicas, ni colombófilos, ni numismáticos, ninguna organización, ni nada, que este en contra de que una persona que esté ciega se opere de gratis. Lo que hay que preservar es eso.
Desde hace dos años se ha ido reorganizando todo el sistema cubano de colaboración en oftalmología con el exterior, ahora bien, para prestar sus servicios el especialista tiene que categorizarse en el Instituto de Oftalmología, sea médico, enfermera o técnico, para mantener la calidad, porque el problema no es hacer mucho u operar un millón de pacientes, sino hacerlo con calidad.
Los profesores en Venezuela recorren los Centros Oftalmológicos buscando la calidad en la atención y no olvidan que el enemigo siempre está al acecho, sobre todo aquellos que están en contra de la Misión Milagro, pero todas las agresiones, empezando por tratar de esconder los éxitos indiscutibles del programa, les da a los especialistas cubanos más fuerza, más energía y moral para cualquier discusión. Es la calidad de los servicios y ellos son los representantes de Cuba, los encargados de que sea así.
Nos acota que los especialistas que saben que van a ejercer cataratas y van a utilizar nuevas tecnologías, tienen que pasar un curso de tres meses y aprobarlo, no todos lo logran, son muy exigentes los profesores. Esos cursos son para todos, oftalmólogos, enfermeras, instrumentistas, las del sistema de esterilización, los técnicos. El Instituto tiene la misión de asimilar la técnica y después trasmitirla al resto de los especialistas.
Han logrado enfrentar un ejército de ciegos y devolverle la visión porque se incorporó todo el país a esto, por eso afirma que la oftalmología cubana ha sido la primera beneficiada por la Misión Milagro.
En el 2005 una de las medidas fue la de formar a médicos generales integrales con un diplomado en oftalmología para la parte clínica de diagnóstico, eso fundamentalmente para cuidar la búsqueda de los pacientes y en muchos lugares para seguir los post operatorios.
La diferencia de la Misión Milagro de otras campañas contra la ceguera es que en la mayoría el oftalmólogo va un fin de semana y opera 40-50 personas de una zona, se van y ahí quedaron, sin embargo, con este revolucionario programa se incluye el diagnóstico, la cirugía y el seguimiento, en el caso de la catarata termina con los espejuelos graduados que necesita.
Poco después en un recorrido por los Cerros de Caracas, esas imponentes construcciones que desafían todas las leyes de la física, nos encontramos con dos de las fundadoras cubanas de la Misión Milagro que se encontraban de visita en Venezuela. Ellas son del grupo de especialistas que inauguró Barrio Adentro en el 2003, las doctoras Lisette Alfonso Valeria y Esperanza Álvarez Paret. Ellas ya terminaron la misión en Venezuela y están de regreso en la Patria, Lisette se llevó también a un venezolano para la tierra que la vio nacer y el fruto de ese amor es una belleza de apenas dos años.
Estábamos en La Pastora, una zona de Caracas muy parecida a La Habana Vieja, es como la continuidad del primer camino de los españoles, tal parece que nos convertimos en los descubridores del Siglo XXI, con más de 40 mil habitantes es pura montaña desde donde contemplamos en todo su esplendor la capital venezolana.
Antes de cumplir su primer año Barrio Adentro, nos dice la doctora Alfonso Valeria, el máximo líder cubano, Fidel Castro, que era quien los orientaba desde Cuba, tenía un conocimiento claro de la situación de salud del pueblo venezolano. Dentro de todas las afecciones que sufrían como hipertensión, diabetes, asma bronquial es abundante por el clima, a ellos se sumaban los problemas oftalmológicos que eran muy frecuentes y donde las cataratas y el pterigium tenían un papel protagónico. Las cataratas traumáticas las encontraron no sólo en niños, sino en todos los grupos de edades por los accidentes y la violencia que se han convertido en dos de los problemas más serios de salud en Venezuela por la herencia social, sin dejar de contar la transmisión genética.
Cuando Fidel tiene en sus manos esa información estadística, llama a un grupo de compañeros de Barrio Adentro, entre ellos las doctoras Lisette y Esperanza que viajan varias veces a Cuba para el perfeccionamiento de su formación profesional. En los cursos y diplomados participan no sólo los médicos generales integrales, sino también los estomatólogos, optometristas, los oftalmólogos. Como resultado de los primeros censos a la población para un diagnóstico de salud se introdujo la citología vaginal por el gran número de mujeres con cáncer cérvico-uterino, lo que permitió la implementación de ese y otros muchos programas de salud.
En las reuniones con el máximo líder cubano surgieron muchas propuestas, él es el padre de la Misión Milagro, fue una de sus geniales ideas y se comienza a dar forma al niño en gestación, la cabeza, el cuerpo. Todo eso fue conformado por un grupo de médicos que se convertirían en los protagonistas de los inicios del hermoso programa en el cual están inmersos, hoy por hoy, juntoa los colaboradores cubanos están también los luchadores sociales y oftalmólogos venezolanos. La Brigada Médica Cubana dirige la Misión Milagro en Venezuela a los diferentes niveles, desde la coordinación de parroquia, hasta la de un estado y el país. Los oftalmólogos venezolanos atienden también a los pacientes de otras naciones que van a los centros internacionales estatales en esa tierra sudamericana desde el 2005 como lo hacen los cubanos también en la Isla en instituciones habilitadas al efecto desde que nació la Misión Milagro en el 2004.
Como todas las cosas que comienzan al principio les pareció que podía ser difícil, era algo nuevo, y, sobre todo, porque se iban a operar los pacientes en Cuba y el problema de viajar un venezolano a la Isla ya no era una cosa que les competiera sólo a los cubanos, la documentación tenían que tramitarla las autoridades nacionales.
El trabajo de los especialistas cubanos se hacía mucho más difícil por la propaganda contra la Isla que desarrollan en Venezuela los medios de comunicación masiva que el 92% está en manos de privados y sólo piensan en cuidar sus bolsillos, en sacarle el dinero al que sufre y no en beneficiarlo. Los médicos que llegaron en el 2003 para abrir Barrio adentro ya tenían en esos momentos más de un año en una batalla intensa contra la desinformación contando como es Cuba en realidad y esa fue una segunda etapa, darle confianza al paciente para que creyera y confiara que Cuba era un país donde lo iban a operar y lo iban a tratar bien para que recuperara su visión.
Cuando empezó la Misión Milagro Lisette era coordinadora de la parroquia La Pastora, el trabajo que le correspondía realizar en ese momento era indicar, darles orientaciones de cómo debían hacer el diagnóstico, casa a casa, como organizar toda aquella información de manera que todos hablaran el mismo idioma y finalmente hacer todas las gestiones logísticas para que el paciente pudiera ser operado y no dejarlo cuando regresara, sino seguirlo y controlarlo hasta después del post operatorio.
Los médicos llegaron a diagnosticar hasta 20-30 casos diarios, vino la segunda etapa de la Misión Milagro, una vez que estaban identificados, clasificarlos en casos operables o no según el oftalmólogo de la parroquia. Estos casos se asientan todos en una base de datos, por el tipo de afección oftalmológica y el tiempo de estadía. Las personas con catarata incipiente se dejan siempre hacia el final y según la categoría de la afección, se clasificaban en primera clase los operables, que son los prioritarios.
Esos pacientes se les hace una preparación previa, chequeos médicos de todo tipo, de sangre, de orina, electrocardiograma, una revisión general y se valora el riesgo-beneficio. Si el enfermo es cardiópata, hipertenso o diabético, se hace una evaluación integral y si es muy riesgoso operarlo se decide no hacerlo y pasan a una fase de tratar de controlar la catarata con lentes, para los que pueden ser compensados en parte de esa manera.
Había casos que ya habían sido operados de cataratas en Venezuela por sus médicos. En una primera etapa de la misión no se tenían en cuenta a esos pacientes porque ya tenían una operación previa, sólo a las personas que no tenían cirugía anterior, luego se incorporaron para su seguimiento y algunos casos requerían una intervención quirúrgica en el otro ojo.
La Misión Milagro ha logrado comprometer a muchos integrantes de la comunidad entre ellos pacientes que también ayudan en la búsqueda de los que tienen esa afección y necesitan operarse, el trabajo es constante, en la calle, en una escalera, en las visitas casa a casa, en el mercado, siempre están atentos y a todo el que ven una manchita, en la niña de los ojos, como le dicen los médicos, o una carnosidad que le iba atrapando toda la parte blanca del globo ocular hasta llegar a la niña del ojo, ese iba directo al Consultorio Popular.
Para la Dra. Lisette fue una actividad muy bonita, pero una vez que llegaron a cumplimentar los primeros requerimientos, se les hizo cada vez más difícil continuar la búsqueda de casos por lo que tuvieron que recurrir a la famosa base de datos de la comunidad que tenían organizada desde el inicio de Barrio Adentro. Ya la Misión Milagro tiene varios años y sus logros, no sólo en Venezuela, sino también en varios países de América y en otros continentes han puesto muy en alto la oftalmología cubana.
Hoy en día cada vez quedan menos personas por operar, todavía los hay y siempre aparecerán más, están también aquellos que eran incipientes en otro momento y ya pueden ir a cirugía tanto de pterigium como de catarata, pacientes que continúan el seguimiento oftalmológico porque no quieren dejar de operarse.
No cabe duda que la Misión Milagro fue una de las tantas ideas brillantes del Comandante en Jefe, Fidel Castro y que ha tenido una repercusión en el Mundo que rebasa todas las expectativas, a pesar del silencio de los medios de comunicación masiva al servicio de las oligarquías.
Lisette sabe que el cubano no tiene límites para el trabajo en bien de los demás, no tiene fronteras, para él no hay nada imposible, de hecho, las misiones comienzan con un fin, con un objetivo y en el transcurso del tiempo se dan cuenta ellos mismos, y los que los dirigen, que puede alcanzarse mucho más. Están muy bien preparados, no sólo los médicos, todos tienen conocimientos en temas de salud, profesores, constructores, técnicos o personal que labora en la agricultura pero tienen mucha comprensión en esa rama porque la propia cultura cubana los ha hecho aprender de todo un poco. Era obvio que Barrio Adentro le robaría el corazón, de por sí se involucraron profundamente con todas las cosas del venezolano, su vida personal, sus penurias, la situación política del país, los conflictos generacionales. Les llegó a todos por igual por el carácter tan humano de la tarea, había que librar una batalla por la vida.
Lisette nunca dudo que Barrio Adentro fuera a tomar una connotación como la que tiene hoy en día, sabe que es propio del cubano salir adelante y seguir buscando y más por el bienestar del prójimo. No creyó nunca, de verdad, que fueran a surgir tantas ideas como han existido a lo largo de los años de misión. Ya se está a nivel de instituciones, de patologías definidas, bien estructuradas las estrategias.
Nos pone el ejemplo de la oftalmología que ya ven el ojo de la persona en toda su amplitud, no sólo la catarata y el pterigium, piensa que en un mañana no lejano pueda aparecer una misión en temas de logopedia, de foniatría, cualquier cosa se les puede ocurrir a los cubanos, porque es así, busca lo mejor para el ser humano en cualquier parte donde se encuentre.
La doctora Esperanza Alvarez Paret viajó a Cuba al igual que Lisset para hacer su segunda especialidad en abril del 2004, hizo el primer año y ya de vuelta a la patria de Bolívar termina los estudios mientras presta servicios en la Misión Milagro, considera que es una etapa superior del trabajo muy linda y emocionante. La mirada ardiente se le pierde en el recuerdo a esta rubia de largos bucles cuando recuerda la búsqueda inicial cuando se mandaban los casos a operar a Cuba, momentos inolvidables donde no faltaron las lágrimas de alegría. Pacientes que se iban ciegos después de 30-40 años y ya hoy tienen una excelente visión, su calidad de vida mejoró, la de su familia, muchos están trabajando, que de no haber existido la Misión Milagro nunca lo hubieran podido lograr.
Esta primera etapa fue difícil para ella, de mucha dedicación porque los estudios para finalizar la especialidad eran intensivos, en más de una oportunidad la sorprendió el alba con el libro en las manos, la captación de pacientes, la pre operatoria, las líneas quirúrgicas, la post operatoria, estudiaban hasta altas horas de la noche, sin faltar a los seminarios en que participaban con sus profesores en actividades docentes.
Antes de regresar a Venezuela, en el primer año de la especialidad en Cuba, Esperanza tenía gran número de pacientes operados con muy buenos resultados desde el punto de vista quirúrgico y de la resolutividad de los problemas que tenían. Es por eso que entra en la selección que se hizo para Venezuela para abrir los Centros Oftalmológicos en diferentes estados y comienza la labor. No olviden que hay muchos venezolanos que no podían hacer el viaje a Cuba por condiciones personales de salud, impedidos físicos en su mayoría, problemas con la familia y no faltaron los que tenían miedo a de tomar un avión o de las barbaridades que decía la prensa entre las que se encontraban que le iban a sacar los ojos o a torturar. Es ahí cuando se comienza a operar en Venezuela.
Esta etapa desde el punto de vista de la cirugía fue muy estimulante para la población venezolana, fue muy útil que vieran la evolución de los que habían sido tratados, lo bien que quedaban, cuanto habían logrado de mejoría visual, pues eso incrementó el número de casos a operar. Llegaron a tener dos posiciones quirúrgicas y atendían en el Salón hasta 160 casos diarios. En diciembre del 2006 ya había más de 200 mil venezolanos que habían recuperado la visión, sin contar los de otros países que se habían incorporado al programa. Coincidimos con la doctora Esperanza que es una tarea muy ardua pero muy linda, donde se obtienen excelentes resultados lo que constituye un logro de la medicina cubana y de Fidel, y da la medida de cuanto se han preparado nuestros especialistas, sin dejar de mencionar el esfuerzo de los profesores.
Es encantador escuchar a Esperanza hablar de su mentor de oftalmología,
Martínez Rivalta del hospital Carlos J. Finlay en la capital cubana, ya hoy tiene casi 82 años y se mantiene atento a la docencia en su centro, siempre está vinculado a sus alumnos. A ella le alegra tener la primera especialidad en Medicina General Integral lo que le permite ver al paciente en todo su entorno bio-sico-social, no sólo desde el punto de vista oftalmológico. Tiene dominio de todas esas cosas y le puede indicar sus medicamentos, sabe que el paciente aprende como tiene que manejarlo.
Recuerda a una niña de apenas cinco años que su mamá la llevó a la línea pre-operatoria, casi sin esperanza porque en otras instituciones le habían dicho que no tenía solución quirúrgica. Cuando vio a la pequeña con una catarata congénita bilateral, observó que cuando le daba luz en el ojito, tenía una buena percepción de la claridad y los colores, lo que da la medida al cirujano de que tiene su retina en condiciones y posibilidades de cirugía. Se preparó todo con los compañeros de la misión central para enviarla a Cuba, se le operaron las dos cataratas y hoy es una niña feliz que está incorporada a la sociedad, se llama Gabriela y es del estado Anzoátegui.
De inicio su mamá estaba un poco con la duda, no sabía si la podría llevar, ni si la podrían operar y la recuperación de la visión era una incógnita para ella, estaba temerosa por todas las cosas que se decían sobre Cuba pero tenía confianza en los cubanos y su presidente. Una vez que se operó el primer ojito la mamá llamó, a los 15 días le operan el segundo. La emoción fue tremenda cuando regresaron, enseguida las localizaron en el Centro Oftalmológico, llevaron a la niña y fueron múltiples las fotos con la pequeña. Gabriela era una niña retraída por su misma condición de ciega, ahora juega, se divierte, ayuda a los médicos cubanos y su risa parece un cascabel que regala los oídos de todos los que la escuchan.
No puede olvidar cuando los invitaron a su cumpleaños, le pusieron una piñata y Gabriela fue la primera en participar en la algarabía de sacar el preciado contenido de golosinas, ella misma le pudo dar los golpes con palos para que salieran las placenteras golosinas, costumbre en Venezuela. Las lágrimas de la madre eran incontenibles, las de ellos no dejaron de aflorar, la familia no pensó jamás que la niña llegara un día a poder hacer eso. Hoy por hoy tiene una vida muy plena. Como ese hay muchos casos, serían interminables las historias que otros autores reflejan en su obra.
La Misión Milagro ha sido algo especial en sus vidas porque primero les ha dado la medida de cuanto tienen en Cuba, con todos los beneficios y les ha permitido constatar como en Venezuela, a pesar de todas las posibilidades económicas, tuvieron que esperar a una Revolución Bolivariana para resolver los problemas de salud de la población. Ha sido algo muy hermoso que conmueve hasta las piedras.
Nos fuimos de regreso al centro de Caracas para conversar con la doctora Raisa Elena Hernández Hurtado, no fue fácil localizarla pero lo logramos, al finalizar su compromiso en Barrio Adentro para regresar a su natal Sacti Spiritus fungía como coordinadora nacional de la Misión Milagro. Entre el río Yayabo y la historia de Serafín Sánchez, vemos en ella características que denotan al criollo del centro del país.
Para todos los profesionales las tareas especiales siempre constituyen un reto, Raisa fue de los médicos cubanos que llegaron a Venezuela en el 2003 y que en el transcurso de estos años vieron nacer la Misión Milagro y agigantarse, lo que ha significado para el Mundo. Las horas robadas al sueño para adentrarse en el maravilloso camino de la oftalmología requirió de estos especialistas en Medicina General Integral mucho esfuerzo y dedicación. Todo el equipo que tiene hoy la responsabilidad de dirigir la Misión Milagro se preparó para poder asumir la tarea con éxito desde el punto de vista técnico y administrativo, aprender a dirigir en un país tan grande como este, con 24 estados, para organizar y asesorar desde el punto de vista metodológico y trazar todas las políticas que requiere el programa bajo la orientación de Cuba.
Mientras contemplábamos como la tarde nos daba un hasta pronto nos dice que para ella además del carácter humano de la tarea, lo más importante es que los oftalmólogos cubanos llevan una atención de excelencia y se han abierto también fronteras a los propios especialistas venezolanos, que dentro de esta gran Misión con el compromiso Sandino se suman cada día más profesionales, oftalmólogos, anestesistas, dígase especialista en Medicina Interna, toda una gran familia para sacar adelante esta tarea y que día a día los problemas de la visión en el Mundo queden resueltos, los que sean posible controlar, así prevenir la ceguera.
No olvida que en estos momentos hay alrededor de dos millones de personas beneficiadas de 33 países que con este programa han recuperado la visión. Constituye el órgano de los sentidos fundamental, por lo sensible, por lo que significa para cualquier persona posibilitarle trabajar, conocer a su familia. Han visto como al pasar el tiempo tienen la posibilidad de evaluar a que cantidad de personas le ha podido llegar la solución de ver un mundo mejor, de poder conocer el paso del tiempo de su propia familia, sus hijos, sus padres La gran mayoría pertenecen a la población antes excluida, la que no había tenido nunca la posibilidad de tener recursos económicos, porque son operaciones extremadamente costosas en instituciones privadas de estos países y la Misión Milagro les ha llevado la solución a su problema de ceguera de forma gratuita.
Más adelante podrán constatar que es una tarea de todos, de toda la Misión Médica Cubana en Venezuela, desde el médico en el Consultorio Popular hasta el técnico en laboratorio o el chofer, Raisa, al igual que muchos otros, ha llorado muchas veces, y el llanto es de emoción, de poder estar sentado frente a la familia, a las personas, y saber que lo que están haciendo trae no sólo felicidad, sino también tranquilidad. Los sueños del Comandante en Jefe, Fidel Castro que apoyara el presidente Hugo Chávez, han dado un resultado importante. El agradecimiento llega a ser tan marcado que los pacientes, dentro de su humildad, no hayan como expresarlo, en ocasiones le ponen el nombre de un especialista a su hijo, los invitan a la casa con sencillez y comparten con los médicos cubanos lo poco que tienen. Es imposible describir la satisfacción que embarga a estos profesionales cuando le devuelven la visión a una persona.
También destaca la incorporación del pueblo venezolano que se ha sumado con el corazón. No sólo los promotores, también se fortalecen los Comités de Salud y el Consejo Comunal donde el protagonista es la comunidad. Son dos pueblos hermanos que se han unido con el fin del bienestar colectivo.
Nos narra anécdotas tan increíbles en una sociedad de consumo como la de personas que ponen su propio transporte para sacar pacientes, otras que dan habitaciones de su casa para cuidarlos aunque no conozcan al enfermo, a eso se suma todo el trabajo del equipo de la Misión Médica Cubana de forma general.
La doctora Raisa destaca la oportunidad de estar a la orilla de ellos y parejos han estado llevando el desarrollo de esta Misión, no le cabe dudas que se han crecido mucho, que hoy hay un grupo importante de colegas venezolanos muy comprometidos con esta tarea, que comparten desde el punto de vista profesional, dudas, anécdotas, discuten diagnósticos y lo más importante, sus propios corazones, al igual que en el de los cubanos, para que salga adelante esta tarea y esta misión humanitaria, este compromiso Sandino para impulsar la Revolución Bolivariana.
Si bien el trabajo comunitario es fundamental, también es importante la incorporación a la búsqueda de pacientes el fin de semana de los trabajadores de Barrio Adentro, desde el médico del consultorio hasta el director del Centro de Alta Tecnología, en una tarea de todos.
La importancia del trabajo comunitario está relacionada a cuando hacen cualquiera de las acciones definidas, dígase jornada, penetraciones o Festivales por la Salud, porque una de las cosas fundamentales, además de ver al paciente integralmente, es buscar los problemas visuales. Todos tienen la responsabilidad de la captación del enfermo, a medida que van evaluando, cada una de las personas que participan en estas jornadas o festivales, tienen el deber de hacer un examen físico, un interrogatorio adecuado con permitan un diagnóstico presuntivo. Todas las personas con problemas visuales, tanto que necesiten atención quirúrgica o que requieran corrección con lentes, ellos tienen las herramientas para hacer la captación adecuada.
Es un trabajo donde participan todos los médicos, los técnicos, los integrantes de la Misión Médica Cubana, más todos los Comités de Salud, todas las personas participan de forma general en el cumplimiento y en el éxito de la tarea.
El pueblo, de forma natural, trata de conocer a los cubanos, ha convivido con ellos y espontáneamente continúan haciendo labores para Barrio Adentro, se convierten en Defensores de la Salud, en promotores, porque siempre les explican cuan importante es que las personas protejan y cuiden su propio bienestar. Es decir, tratan de que entiendan un poquito que la auto responsabilidad facilita que la solución de los problemas de salud sea más rápida.
Al despedirnos, con una sonrisa, la doctora Raisa nos afirma que han aprendido del líder de la Revolución Cubana a ser unos eternos insatisfechos. De ahí emprendimos un largo y hermoso viaje hasta el estado Bolívar y hacia el futuro. Luego de los primeros pasos, aprendieron a caminar.








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