viernes, 22 de junio de 2012

A QUIEN PUEDA INTERESAR



Por Susana del Calvo

Mis experiencias profesionales en el campo de la Salud Pública Cubana datan de casi cuatro décadas y siempre he tenido mucho cuidado que lo que doy a conocer al mundo sobre ese tema, sea lo que cualquiera que visite la Isla puede encontrar, para ello me siento a escuchar a las personas que acuden a los servicias en sus diferentes niveles, como uno más. Ellos son los que tienen la verdad en la mano.
Múltiples son las anécdotas que puedo narrar, lo que hay algunas que me causaron una impresión tan profunda que las guardo con profundo celo porque me demuestran en todo su quehacer lo que hace por su pueblo la Revolución, no hablo de glorias pasadas, dime lo que haces y esto lo podemos ver a cada paso.
Para poner un simple ejemplo, en una oportunidad hice un reportaje sobre restauración neurológica, en el hospital me encuentro a una madre que acompañaba a su hijo, de apenas 16 años, desde hacía varios meses, sentada en aquella silla día y noche. Me empezó a narrar como el muchacho se tiró de cabeza en aguas poco profundas y había quedado cuadripléjico, o sea, sólo se entendían a través de los ojos, su mirada se empezó nublar y la mía también.
Mientras escuchaba se me hacía un nudo en la garganta. Ella es una simple ama de casa y su esposo un chofer, nunca hubieran podido pagar un tratamiento de ese tipo, ya su hijo camina sin necesidad de bastón, vienen los profesores al hospital para que no se atrase  en los estudios. Los médicos, enfermeras y personal en general de la institución realizan esfuerzos inimaginables y siempre con una sonrisa. Sabe que pronto regresará a la casa con el  hijo que ha vuelto a nacer.
El tema de los medicamentos es muy sensible, mucho más aun cuando se está jugando con la calidad de vida de las personas, por muchos esfuerzos que realice el país es difícil dar respuesta a todas las necesidades, más cuando existe un bloqueo de los vecinos del norte que priva a Cuba de su comercio natural y encarece los productos a niveles millonarios.
Si existen mercaderes inescrupulosos que adquieren los medicamentos en las farmacias en grandes cantidades y después los venden a la población hasta en cinco veces su precio, estos son mayormente analgésicos y ansiolíticos. Son males contra los que hay que luchar y desterrar.
Tengo una prima que le dio la polio a mediados de los años 50, su tratamiento para que pudiera caminar fue de largos años pues tenía afectados los dos miembros inferiores, en total le hicieron más de 20 operaciones, sin dejar de contar que para su rehabilitación no se escatimaron recursos. Pudo hacer una vida normal y desempeñarse como profesora. Madre de dos hijos, con nietos que pronto la harán bisabuela, sabe de los problemas pero no ve las manchas del sol, sino su luz.
De lo que no puede tener dudas el pueblo cubano es que los ingresos que recibe el país de la colaboración médica y los tratamientos a extranjeros en la Isla van para continuar garantizando que la atención sea para todos de forma gratuita. No olviden que todo eso cuesta y lo paga el Estado.
Si las autoridades sanitarias deciden comprar un medicamento que necesitan niños y ancianos porque no tienen para todos lo hacen después de un profundo análisis. Puede llegarse a las instituciones oncológicas y comprobar a quienes se les garantizan medicamentos que contrarrestan los efectos secundarios de una quimioterapia.



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