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martes, 14 de mayo de 2013

ALGO EN QUE PENSAR


Por Susana del Calvo

En ocasiones quiero sentarme a escribir pero el tiempo no me alcanza, el campo de la salud en Cuba es muy amplio y los investigadores no dejan de presentarnos trabajos cada vez más interesantes, existen problemas causados en su mayoría por el bloqueo de los Estados Unidos a Cuba, acompañado en estos momentos por una crisis económica mundial de la cual nosotros tampoco salimos ilesos, pero nos han enseñado siempre que los problemas son soluciones, lo que hay es que encontrarlas y para eso está la cabeza encima de los hombros. Se ponen a trabajar las inteligencias y de ahí los éxitos.
Cierto es que en ocasiones nos deslumbramos con las nuevas tecnologías y medicamentos, pero hay que estar atentos pues puedes encontrar que  los existentes no son obsoletos y dan mejores resultados.
En Cuba se trabaja con intensidad en el rescate del método clínico, cuan satisfechos nos sentimos cuando un médico establece esa comunicación que nos permite darle a conocer todas nuestras inquietudes, esta es la clave de la entrevista, el que te examine desde la cabeza hasta la punta del dedo gordo del pie.
Estamos acostumbrados a esto en la Isla y no olvido cuando en los primeros tiempos de Barrio Adentro en Venezuela la población no estaba acostumbrada a que el médico lo auscultara. No hay que olvidar que no existen enfermedades sino enfermos, pues cada persona es un mundo y puede tener otros males ocultos que es más serio del que presentó los primeros síntomas.
De ahí, por ejemplo, que se insista en que toda mujer que planifique un embarazo, acuda primero al médicos para hacerse un chequeo y le indique cual es el momento adecuado para concebir, esto evitaría muchos problemas futuros, tanto para la madre como para el nuevo ser.
No olvidemos que este siglo XXI ha convertido en pandemia las enfermedades crónicas no trasmisibles, la hipertensión y la diabetes aparecen cada vez más en las primeras etapas de la vida. Se ha preguntado usted cuántas personas a su alrededor tienen estos padecimientos y no lo saben, por lo que no es raro que se presenten crisis que en ocasiones pueden llevar al paciente a un desenlace fatal.  No es problema de tenerle miedo, la ciencia moderna ha avanzado mucho y es mucho mejor evitar que tener que lamentar.
Todas estas reflexiones y muchas más me vienen a la mente en el Congreso Centroamericano y Caribeño de Medicina Interna, artífice de todas las ramas, que se inició en La Habana con un curso previo sobre diabetes, un flagelo que podemos controlar cuando conocemos al enemigo principal que son los malos hábitos de vida.
Saqué una cuenta, si en Cuba, con un Sistema de Salud gratuito y universal, donde prima la atención primaria, hay 350 mil pacientes diagnósticados con diabetes de un estimado de más de medio millón, cuáles serán las cifras reales en el mundo. Son sabrosos y tentadores los dulces pero hay que tener cuidado porque todos los excesos son malos.
Contra la obesidad, un fantasma que se agiganta y envuelve al mundo, no sólo es controlar la dieta, la gula es fatal, hay que hacer ejercicios y entre ellos uno que en ocasiones no tomamos en cuenta y que desempeña el papel protagónico, caminar.
Usted puede decidir, no se justifique y actúe, sirva de ejemplo a las nuevas generaciones.facebook

martes, 16 de octubre de 2012

NO TIENE PRECIO



POR SUSANA DEL CALVO
 
Cuando hablamos del bloqueo a Cuba por los Estados Unidos, nos referimos a afectaciones que van directamente contra un pueblo que tomó su decisión de ser libre en enero de 1959. No se trata de ahogar a un gobierno, el tema es la política más genocida que recuerde la humanidad.

Uno de los grandes logros de la Revolución Cubana es llevar la atención médica especializada hasta los rincones más intrincados del país de forma gratuita aunque la persona necesite un trasplante de corazón.

Si sacamos la cuenta que sólo en el último año por el alejamiento de los mercados y los incrementos de precios de importación de medicamentos, reactivos, material gastable, piezas de repuesto, instrumental médico y equipos, los perjuicios a Cuba en ese sector fueron estimados en alrede4dor de 10 millones de dólares que hubieran sido empleados en otros rubros.

En el campo de la cardiología podemos constatar que dada esa política se retiró la firma norteamericana St. Jude, privando al Instituto Cubano de Cardiología y Cirugía Cardiovascular del equipo de mapeo anatómico tridimensional no fluoroscópico, clave para realizar ablaciones de arritmias complejas.

De cómo afecta a los niños tenemos otros ejemplo claro en el Cardiocentro Pediátrico William Soler, de La Habana, un centro de referencia nacional e internacional por su alto nivel científico que ha devuelto la vida a miles de infantes reincorporándolos a una vida normal.  Ellos no disponen del medicamento Levosimendán para el tratamiento del bajo gasto cardíaco que sólo es producido por los laboratorios Abbott de Estados Unidos y por el bloqueo es imposible su compra aunque si dispongamos del dinero necesario.

No dejamos de mencionar que también impide  el acceso a suplementos alimenticios para uso parenteral requeridos en el propio hospital en intervenciones quirúrgicas a niños menores de un año.

De crimen de lesa humanidad también puede calificarse la afectación por el bloqueo de la adquisición de medicamentos alternativos para niños con leucemias agudas. Estos casos pueden parecerles ajenos, pero pónganse en la situación de esas criaturas que sufren, de esos familiares que se desesperan y de ese personal médico que lloran en silencio y no dejan de maldecir a los que los dejan en la impotencia.

Podemos hablar de daños por billones de dólares a Cuba por el bloque de Estados Unidos, pero son seres humanos y eso no tiene precio.



viernes, 22 de junio de 2012

A QUIEN PUEDA INTERESAR



Por Susana del Calvo

Mis experiencias profesionales en el campo de la Salud Pública Cubana datan de casi cuatro décadas y siempre he tenido mucho cuidado que lo que doy a conocer al mundo sobre ese tema, sea lo que cualquiera que visite la Isla puede encontrar, para ello me siento a escuchar a las personas que acuden a los servicias en sus diferentes niveles, como uno más. Ellos son los que tienen la verdad en la mano.
Múltiples son las anécdotas que puedo narrar, lo que hay algunas que me causaron una impresión tan profunda que las guardo con profundo celo porque me demuestran en todo su quehacer lo que hace por su pueblo la Revolución, no hablo de glorias pasadas, dime lo que haces y esto lo podemos ver a cada paso.
Para poner un simple ejemplo, en una oportunidad hice un reportaje sobre restauración neurológica, en el hospital me encuentro a una madre que acompañaba a su hijo, de apenas 16 años, desde hacía varios meses, sentada en aquella silla día y noche. Me empezó a narrar como el muchacho se tiró de cabeza en aguas poco profundas y había quedado cuadripléjico, o sea, sólo se entendían a través de los ojos, su mirada se empezó nublar y la mía también.
Mientras escuchaba se me hacía un nudo en la garganta. Ella es una simple ama de casa y su esposo un chofer, nunca hubieran podido pagar un tratamiento de ese tipo, ya su hijo camina sin necesidad de bastón, vienen los profesores al hospital para que no se atrase  en los estudios. Los médicos, enfermeras y personal en general de la institución realizan esfuerzos inimaginables y siempre con una sonrisa. Sabe que pronto regresará a la casa con el  hijo que ha vuelto a nacer.
El tema de los medicamentos es muy sensible, mucho más aun cuando se está jugando con la calidad de vida de las personas, por muchos esfuerzos que realice el país es difícil dar respuesta a todas las necesidades, más cuando existe un bloqueo de los vecinos del norte que priva a Cuba de su comercio natural y encarece los productos a niveles millonarios.
Si existen mercaderes inescrupulosos que adquieren los medicamentos en las farmacias en grandes cantidades y después los venden a la población hasta en cinco veces su precio, estos son mayormente analgésicos y ansiolíticos. Son males contra los que hay que luchar y desterrar.
Tengo una prima que le dio la polio a mediados de los años 50, su tratamiento para que pudiera caminar fue de largos años pues tenía afectados los dos miembros inferiores, en total le hicieron más de 20 operaciones, sin dejar de contar que para su rehabilitación no se escatimaron recursos. Pudo hacer una vida normal y desempeñarse como profesora. Madre de dos hijos, con nietos que pronto la harán bisabuela, sabe de los problemas pero no ve las manchas del sol, sino su luz.
De lo que no puede tener dudas el pueblo cubano es que los ingresos que recibe el país de la colaboración médica y los tratamientos a extranjeros en la Isla van para continuar garantizando que la atención sea para todos de forma gratuita. No olviden que todo eso cuesta y lo paga el Estado.
Si las autoridades sanitarias deciden comprar un medicamento que necesitan niños y ancianos porque no tienen para todos lo hacen después de un profundo análisis. Puede llegarse a las instituciones oncológicas y comprobar a quienes se les garantizan medicamentos que contrarrestan los efectos secundarios de una quimioterapia.



lunes, 18 de junio de 2012

Médicos de pueblos


 
Por Susana del Calvo

Se acaba de realizar la graduación de este curso de los médicos guatemaltecos de la Escuela Latinoamericana de Medicina en Cuba, Recuerdo que los jóvenes de ese país centroamericano fueron los primeros en llegar a Cuba para formarse en esa institución.
El país de la eterna primavera mandó a la Isla a sus hijos para convertirlos en profesionales que cuidarían la salud de su pueblo. Ya suman más de 600 graduados que recorren su geografía, en gran parte montañosa, con suaves playas en su litoral del Pacífico y  planicies bajas al norte del país.
Allí en la Cordillera de los Cuchumatanes y parte de la Sierra Madre del Sur, con la Brigada Médica Cubana están los guatemaltecos que ejercen su profesión en regiones de muy difícil acceso.
De visita en Guatemala recuerdo que en una oportunidad  llevamos a una especialista de la Isla y a una egresada de la ELAM, a su consultorio en la montaña, casi a 4 mil metros sobre el nivel del mar, el trayecto escabroso  lleno de ganchos, esas curvas tan cerradas que te dejan helado.
Todo era nuevo para las doctoras porque la guatemalteca sólo conocía la ciudad, nunca había soñado con conocer esos parajes y mucho menos trabajar en ellos, pero allí estaba. Ambas se estrechaban y esbozaban una sonrisa como para que tuviéramos la seguridad de que cumplirían su misión.
Al pasar los meses regresamos y fue muy hermoso ver el amor de los pacientes a sus doctoras, dispuestas a atenderlos en cualquier momento del día o de la noche. Cuando ya nos íbamos, vino una mujer con su niño en los brazos, no quería que se fuera la periodista sin saber que esa hermosa criatura de apenas un año, estaba viva porque cuando la llevó casi muerta al consultorio, sus doctorcitas no descansaron durante tres días hasta que el pequeño reaccionó favorablemente al tratamiento.
Guatemala es excepcional en términos de diversidad biológica en comparación a otros países y regiones, con alrededor de 14 millones de habitantes. A pesar de ser un país pequeño ya da sus primeros pasos, a pesar de todos los obstáculos, para que la atención médica llegue a toda la población.
Junto a los graduados guatemaltecos de la Escuela Latinoamericana,  se entregaron se entregaron los títulos de la quinta promoción de especialistas de primer grado en Medicina General Integral, quienes totalizan 363. A partir de 2007  los egresados prosiguen  en su país de origen esos estudios, bajo la tutoría de profesionales con categoría docente miembros de la Brigada Médica Cubana que en 1998 inició su colaboración con la población en esta nación centroamericana luego del paso del huracán Mitch.
En la actualidad  449 guatemaltecos están matriculados. En total la Escuela Latinoamericana ha graduado a más de 10 mil médicos de una veintena de países. El próximo 19 de julio realizará su segundo encuentro de egresados.
En Guatemala, así como en otras regiones estos profesionales han demostrado con creces sus conocimientos científicos elevados y un profundo humanismo, porque son celosos guardianes de lo más preciado del ser humano: la salud.