Mostrando entradas con la etiqueta colaboracion medica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colaboracion medica. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de junio de 2012

Médicos de pueblos


 
Por Susana del Calvo

Se acaba de realizar la graduación de este curso de los médicos guatemaltecos de la Escuela Latinoamericana de Medicina en Cuba, Recuerdo que los jóvenes de ese país centroamericano fueron los primeros en llegar a Cuba para formarse en esa institución.
El país de la eterna primavera mandó a la Isla a sus hijos para convertirlos en profesionales que cuidarían la salud de su pueblo. Ya suman más de 600 graduados que recorren su geografía, en gran parte montañosa, con suaves playas en su litoral del Pacífico y  planicies bajas al norte del país.
Allí en la Cordillera de los Cuchumatanes y parte de la Sierra Madre del Sur, con la Brigada Médica Cubana están los guatemaltecos que ejercen su profesión en regiones de muy difícil acceso.
De visita en Guatemala recuerdo que en una oportunidad  llevamos a una especialista de la Isla y a una egresada de la ELAM, a su consultorio en la montaña, casi a 4 mil metros sobre el nivel del mar, el trayecto escabroso  lleno de ganchos, esas curvas tan cerradas que te dejan helado.
Todo era nuevo para las doctoras porque la guatemalteca sólo conocía la ciudad, nunca había soñado con conocer esos parajes y mucho menos trabajar en ellos, pero allí estaba. Ambas se estrechaban y esbozaban una sonrisa como para que tuviéramos la seguridad de que cumplirían su misión.
Al pasar los meses regresamos y fue muy hermoso ver el amor de los pacientes a sus doctoras, dispuestas a atenderlos en cualquier momento del día o de la noche. Cuando ya nos íbamos, vino una mujer con su niño en los brazos, no quería que se fuera la periodista sin saber que esa hermosa criatura de apenas un año, estaba viva porque cuando la llevó casi muerta al consultorio, sus doctorcitas no descansaron durante tres días hasta que el pequeño reaccionó favorablemente al tratamiento.
Guatemala es excepcional en términos de diversidad biológica en comparación a otros países y regiones, con alrededor de 14 millones de habitantes. A pesar de ser un país pequeño ya da sus primeros pasos, a pesar de todos los obstáculos, para que la atención médica llegue a toda la población.
Junto a los graduados guatemaltecos de la Escuela Latinoamericana,  se entregaron se entregaron los títulos de la quinta promoción de especialistas de primer grado en Medicina General Integral, quienes totalizan 363. A partir de 2007  los egresados prosiguen  en su país de origen esos estudios, bajo la tutoría de profesionales con categoría docente miembros de la Brigada Médica Cubana que en 1998 inició su colaboración con la población en esta nación centroamericana luego del paso del huracán Mitch.
En la actualidad  449 guatemaltecos están matriculados. En total la Escuela Latinoamericana ha graduado a más de 10 mil médicos de una veintena de países. El próximo 19 de julio realizará su segundo encuentro de egresados.
En Guatemala, así como en otras regiones estos profesionales han demostrado con creces sus conocimientos científicos elevados y un profundo humanismo, porque son celosos guardianes de lo más preciado del ser humano: la salud.

jueves, 17 de mayo de 2012

UNA BOTELLA DE RON

  POR SUSANA DEL CALVO

Debemos subir a más de 4 000 metros entre montañas y sólo tenemos una moto. Con la mirada comprendió que ella sabía del peligro y que estaba decidida a ir a la posta médica más elevada de Guatemala aunque fuera caminando. Emprendieron el triste y desolado sendero y llegaron para conocer el trabajo de esos héroes de batas blancas, en una localidad que había dejado abajo no sólo las nubes, sino también el dolor de la lejanía de sus seres queridos que esperaban en el Trópico. Ni siquiera habían tomado un respiro cuando llegó una madre desesperada porque a su pequeño lo había picado una serpiente. Sin demora le aplicaron el antídoto, lo reanimaron y lo dejaron en observación. Mientras la doctora con un mechero descongelaba el agua de la tubería para hacernos un café que nos protegiera del intenso frío, se nos hacía un nudo en la garganta al pensar en los que no llegaron a tener esa oportunidad. Al mirar a la indígena que no dejaba de bendecir a su doctora cubana pensamos que mejor nos hubiera hecho falta una botella de ron.