POR SUSANA DEL CALVO
Cuando hablamos del bloqueo a
Cuba por los Estados Unidos, nos referimos a afectaciones que van directamente
contra un pueblo que tomó su decisión de ser libre en enero de 1959. No se
trata de ahogar a un gobierno, el tema es la política más genocida que recuerde
la humanidad.
Uno de los grandes logros de la Revolución Cubana
es llevar la atención médica especializada hasta los rincones más intrincados
del país de forma gratuita aunque la persona necesite un trasplante de corazón.
Si sacamos la cuenta que sólo
en el último año por el alejamiento de los mercados y los incrementos de
precios de importación de medicamentos, reactivos, material gastable, piezas de
repuesto, instrumental médico y equipos, los perjuicios a Cuba en ese sector
fueron estimados en alrede4dor de 10 millones de dólares que hubieran sido
empleados en otros rubros.
En el
campo de la cardiología podemos constatar que dada esa política se retiró la firma
norteamericana St. Jude, privando al Instituto Cubano de Cardiología y Cirugía
Cardiovascular del equipo de mapeo anatómico tridimensional no fluoroscópico,
clave para realizar ablaciones de arritmias complejas.
De cómo
afecta a los niños tenemos otros ejemplo claro en el Cardiocentro Pediátrico
William Soler, de La Habana,
un centro de referencia nacional e internacional por su alto nivel científico
que ha devuelto la vida a miles de infantes reincorporándolos a una vida
normal. Ellos no disponen del
medicamento Levosimendán para el tratamiento del bajo gasto cardíaco que sólo
es producido por los laboratorios Abbott de Estados Unidos y por el bloqueo es
imposible su compra aunque si dispongamos del dinero necesario.
No
dejamos de mencionar que también impide el acceso a suplementos alimenticios para uso
parenteral requeridos en el propio hospital en intervenciones quirúrgicas a
niños menores de un año.
De crimen
de lesa humanidad también puede calificarse la afectación por el bloqueo de la adquisición de medicamentos alternativos para niños
con leucemias agudas. Estos casos pueden parecerles ajenos, pero pónganse en la
situación de esas criaturas que sufren, de esos familiares que se desesperan y
de ese personal médico que lloran en silencio y no dejan de maldecir a los que
los dejan en la impotencia.
Podemos hablar de daños por
billones de dólares a Cuba por el bloque de Estados Unidos, pero son seres
humanos y eso no tiene precio.

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