viernes, 5 de abril de 2013

MONTAÑAS DE FLORES



Por Susana del Calvo

   Monagas, en Venezuela, además de esas impresionantes montañas de flores y una rosas que nos cortan la respiración, tiene mucho barrio y la idiosincrasia del hombre de barrio es muy parecida a la de los cubanos, son inolvidables los días que nos sentábamos  en el portal de una casa donde  vivían médicos cubanos o en la acera y nos parecía que estábamos en Cuba.  Los vecinos se tratan de igual, las personas tienen la misma forma de ser, las mismas costumbres que sin embargo no se ven en otros lugares, en Caracas es diferente, la gente es más fría, más distanciada, pero sin embargo en Monagas son muy cálidos, agradecidos y  afectuosos,  realmente se parecen mucho al cubano. De Monagas lo que más nos gustó fue su gente.
    Incluso si nos vamos a la historia de este estado vemos que la capital lleva el nombre de un cacique que se rebeló contra la colonia española y que desarrolló fuertes batallas en esa zona del oriente del país, por eso lleva su nombre: Maturín. De allí también es Juana la Avanzadora, una heroína de la historia venezolana en las gestas independentistas, hay un monumento de ella en el centro de la ciudad donde aparece  con una espada en la mano en una fuente muy bonita. Estos son dos símbolos importantes de Maturín.
    Algo que notamos todavía en estos momentos y que nos señalan los especialistas de los Consultorios Populares que desde los inicios de Barrio Adentro,  los venezolanos tienen mucha cultura  de tomar  vitaminas en cantidades industriales y cuando el médico no sólo se las recetaba, sino que también se las daba de forma gratuita, agradó  mucho a la población.      Sin olvidar la advertencia de  que el abuso de las vitaminas también puede ocasionar trastornos en la salud o simplemente el organismo no las absorbe sino son necesarias y las expulsa. En todos estos años la confianza en Barrio Adentro ha ido creciendo, hasta les facilitan la compra de los alimentos y les dan precios preferenciales.
Las ofensas infundadas  contra los médicos cubanos nunca son de la población, son orquestadas con el propósito de dañar la revolución bolivariana y programas tan hermosos y humanos como Barrio Adentro al que Hugo Chávez dedicó su vida.


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