Por Susana del Calvo
Monagas, en Venezuela, además de esas impresionantes montañas de flores
y una rosas que nos cortan la respiración, tiene mucho barrio y la
idiosincrasia del hombre de barrio es muy parecida a la de los cubanos, son
inolvidables los días que nos sentábamos
en el portal de una casa donde
vivían médicos cubanos o en la acera y nos parecía que estábamos en
Cuba. Los vecinos se tratan de igual,
las personas tienen la misma forma de ser, las mismas costumbres que sin
embargo no se ven en otros lugares, en Caracas es diferente, la gente es más
fría, más distanciada, pero sin embargo en Monagas son muy cálidos, agradecidos
y afectuosos, realmente se parecen mucho al cubano. De
Monagas lo que más nos gustó fue su gente.
Incluso si nos vamos a la historia de este estado vemos que la capital
lleva el nombre de un cacique que se rebeló contra la colonia española y que
desarrolló fuertes batallas en esa zona del oriente del país, por eso lleva su
nombre: Maturín. De allí también es Juana la Avanzadora, una heroína
de la historia venezolana en las gestas independentistas, hay un monumento de
ella en el centro de la ciudad donde aparece
con una espada en la mano en una fuente muy bonita. Estos son dos
símbolos importantes de Maturín.
Algo que notamos todavía en estos momentos y que nos señalan los
especialistas de los Consultorios Populares que desde los inicios de Barrio
Adentro, los venezolanos tienen mucha
cultura de tomar
vitaminas en cantidades industriales y cuando el médico no sólo se las
recetaba, sino que también se las daba de forma gratuita, agradó mucho a la población. Sin olvidar la advertencia de que el abuso de las vitaminas también puede
ocasionar trastornos en la salud o simplemente el organismo no las absorbe sino
son necesarias y las expulsa. En todos estos años la confianza en Barrio
Adentro ha ido creciendo, hasta les facilitan la compra de los alimentos y les
dan precios preferenciales.
Las
ofensas infundadas contra los médicos
cubanos nunca son de la población, son orquestadas con el propósito de dañar la
revolución bolivariana y programas tan hermosos y humanos como Barrio Adentro
al que Hugo Chávez dedicó su vida.

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