Por Susana del Calvo
Se aproxima el natalicio del
Comandante Hugo Chávez Frías y recorremos las calles de Caracas, vemos como su
obra se palpa en cada esquina, la seguridad de la población aumenta así como la
confianza en que el presidente electo, Nicolás Maduro, continúa la obra de la
Revolución Bolivariana.
Siempre pienso que para conocer
el futuro de un país, sólo tenemos que contemplar la cara de un niño, ellos son
los hombres y mujeres del futuro, pero cada ser humano debe vivir a plenitud las diferentes etapas de la vida y
la infancia es la base del edificio que queremos construir, de ahí que sea tan
reconfortante verlos sonreír, jugar, correr, saltar, cantar.
Hasta en los lugares más
intrincados la siembra petrolera beneficia a todos, por primera vez se emplea
en programas diversos que atienden las necesidades del país, entre ellos Barrio
Adentro para que la atención médica especializada llegue a todos, esta es la
obra de Chávez.
Uno de los más sencillos, pero
más humano, es el de la recreación para los niños, donde existía un espacio
libre han colocado equipos para la distracción de los más pequeños, muy bien
diseñados para que cumplan la función de entretenimiento y de ejercicio físico
que tanto hace falta a cualquier edad, pero en especial en los primeros años de
vida.
Son de colores muy vivos que
alegran la ciudad, se ven muy bonitos y no entorpece el camino. Aplausos para
PDVSA, que no sólo presta su ayuda decisiva en este programa, sino en muchos
otros para garantizar el éxito de las misiones hijas de ese forjador de sueños
que está hoy más presente que nunca en el corazón del pueblo.

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