Por Susana del Calvo
Si de algo estamos orgullosos los cubanos es del
Sistema Nacional de Vigilancia
Epidemiológica que evita la introducción al país de enfermedades trasmisibles
que ya están erradicadas. Ahora bien,
siempre se pueden encontrar casos no detectados con anterioridad por
encontrarse en fase de incubación, de ahí algunos brotes que han sido
controlados en tiempo record como el de cólera el pasado año, con éxitos
reconocidos por la
Organización Mundial de la Salud que dieron al traste con las campañas
desatadas para dañar el turismo en Cuba,
una de las principales fuentes de ingresos económicos, y dañar el bien ganado
prestigio del Sistema Nacional de Salud Pública.
El riguroso control sanitario establecido para los
colaboradores que prestan servicios en el exterior tiene entre sus objetivos
evitar que entren al país enfermedades desde otros países donde algunas de
ellas son endémicas. La dirección de higiene y epidemiología es la que otorga
la condición de apto para viajar cuando la persona cumpla con todas las regulaciones
y requisitos establecidos en el programa de Control Sanitario Internacional. En
caso de cualquier sospecha durante el período de Vigilancia Epidemiológica, se
remite el viajero nuevamente a la Comisión Médica.
Existen regulaciones especiales para el control y
conducta a seguir ante enfermedades trasmisibles inusuales por su rara
aparición y baja incidencia, pero que hay que tener en cuenta para evitar su
propagación.
La dirección de epidemiología tiene también entre sus funciones según el Control
Sanitario Internacional y las adecuaciones en el país donde están los
colaboradores, establecer cuarentenas que se mantienen mientras exista riesgo de enfermedades de trasmisión.
Esta vigilancia se inicia en la base donde hay que
garantizar por los Organismos de la Administración Central del Estado las condiciones
higiénico-sanitarias a cada uno de los
cooperantes y que este pueda cumplir las normas establecidas, tanto en
la vivienda como en el lugar de trabajo, que garanticen la calidad de vida individual
y colectiva. Cada Organismo tiene la responsabilidad de garantizar los medios
de protección y su uso, según labores y riesgos a que se expone el colaborador.
Queda claro para todos que se extreman los controles
cuando el viajero procede de regiones con enfermedades endémicas que son
riesgosas según el Ministerio de Salud Pública de Cuba.
En Venezuela, por ejemplo, donde existen miles de
colaboradores, el control antes de viajar tiene que garantizarlo en primer
lugar el Área de Salud Integral Comunitaria donde labora el colaborador que
tiene que garantizar el estricto cumplimiento de la vigilancia epidemiológica
donde, además de tomar la temperatura durante diez días, se debe vigilar si hay
aparición de enfermedades diarreicas agudas o respiratorias, la Comisión Médica indicará otros exámenes si lo entiende necesario. Luego pasa por la Coordinación del
Estado que revisará al detalle la historia clínica epidemiológica del
colaborador y si cumple todos los requisitos del Control Sanitario
Internacional y las normas que establece
y no hay ni la más ligera sospecha que pueda poner en riesgo la salud
del colaborador o la de los demás, pasan al aeropuerto internacional donde
realizan el control final y revisan toda la documentación médica que lo avala.
En todo esto está implícita la responsabilidad
individual del colaborador que aunque tenga mucho deseos de reunirse con su
familia, debe en primer lugar cuidarla y no automedicarse si presenta estado
febril, por ejemplo. Debe estar atento a la planificación de su vuelo para
cumplir con cabalidad lo establecido.
Si se encuentra ubicado en los estados Amazonas,
Bolívar, Delta Amacuru, Guárico, Monagas, Anzoátegui, Sucre, Apure y Zulia debe
realizarse 72 horas antes del viaje la Gota Gruesa para
el evitar la trasmisión del paludismo.
Cuando el regreso es definitivo se realizan otros
exámenes de enfermedades que tienen mayor tiempo de incubación y al principio
son asintomáticos
para poderle
hacer un seguimiento efectivo en Cuba y que no tenga complicaciones
posteriores, para ello nos apoyamos de la Atención Primaria
de Salud e instituciones especializadas que puedan dar respuesta.
A veces el mismo personal de salud olvida que ante
cualquier síntoma debe de acudir a la Comisión Médica,
que en estos lugares las manos deben de lavarse con más frecuencia de lo
habitual, que los alimentos se deterioran con facilidad y pueden constituir un
veneno para nuestro organismo, en fin, esas pequeñas cosas que hacen la vida
mejor y que en ocasiones no tenemos en cuenta.
Un control necesario es tarea de todos por lo cual
estamos orgullosos de nuestro Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica,
con resultados que molestan a muchos que buscan cualquier pretexto para
desinformar sobre Cuba y emplea por lo regular las cosas que no se pueden tapar
con un dedo. Como dice un colega cubano, saque usted sus propias conclusiones.
